domingo, 25 de septiembre de 2022

VIVIR AL ALBA.

Vivir con la seguridad que lo mejor está por venir siempre me ha hecho moverme. Que hasta aqui mis diatribas y divagaciones fueron todo un simulacro. Un compendio o un cúmulo inacabable de mágicas experiencias donde no hay derrota, ni triunfos, sino revanchas díarias. Hay que vivir la vida como el ultimo segundo, quien sabe que nos depara el futuro.
Aunque no siempre confío en lo que trae cada día el alba pero de alguna forma las ideas me mantienten. Nunca se agotan, siempre brotan en un continuo manantial de proyectos.
 
Quizás mañana aparezca en un iceberg flotando, o en la polinesia, o protagonizando una serie griega. O subido en camello en un desierto remoto; O quizás despierte en un cementerio simulando ser un muerto o en plena ciudad regando un huerto urbano. Tal vez mañana me despoje de estereotipos construidos y ya socializados, me quite adjetivos, pronombres y sustantivos, tire el curriculum y mi prontuario al río Guadalfeo. Tal vez mañana me levante con ansias de andar por un barranco abajo, de volar como un pájaro, de cantar en esperanto o de escribir a destajo.
 
Yo uso el tiempo para crear, recorro mundos imaginarios para soñar, aunque no me de siempre esas cosas satisfacciones sigo adelante porque las derrotan viene y van. Mil imagenes en el papel, te pasan cosas, te hacen crecer. En este continuo vaivén de flashes mentales nunca hay certezas, pero uno sigue, ni se lo piensa.
Solo pienso en dejar que todo fluya, en reinventar, pienso de mas, y por las noches escribo sin parar, porque necesito desahogarme soltando lastre emocional y son muchas en las que no hay a quien abrazar.