Los castillos de arena construidos en mi vida se están desmoronando, granito a granito, segundo a segundo. Estoy sentado enfrente de el, viendo como se deshace todo, por que así lo he elegido.
Pero es que me duele tener la certeza de que el amor que sentía por ti ya no está, se ha ido esfumando, poco a poco, y siento que tan sólo me queda el cariño, la costumbre...y en este punto de mi vida ya no es suficiente.
Los sentimientos no se eligen, ahora lo sé, no se fingen, ahora lo entiendo. Y siento como si mil puñaladas me atravesaran el corazón cada vez que imagino tu cara difusa transmitiendo sin quererlo el daño tan feroz que te estoy haciendo, y no es mi intención, pero lo sé, te estoy robando el alma a cada paso que doy, consumiendo tu alegría a cada instante que te invoco. Yo tengo la culpa, lo siento así, pero no una culpa consciente y dañina, sino una culpa impuesta por las circunstancias. No puedo mandar en la imperiosa y a la vez enfermiza necesidad que siento por ti, no puedo retorcer mi corazón para que todo esté bien cuando no es verdad. Nos merecemos ser felices.
Tan solo veo que cada día que pasa es cada vez más diferentes que el de ayer. Yo sé que eres de muchos y muchas, pero mi egoísmo me impide compartirte; Ambos hemos cometido errores, que parecían sin importancia, sin trascendencia. Los tuyos han ido llenando un saquito de desesperanza que creí vacío, pero que ahora está a rebosar. Qué pena que los míos te pesen tan poco... me gustaría que los dos estuviéramos en la misma situación, pero no es así. Mayormente porque tú lo vives mil veces a diario y estás acostumbrada. Preferiría ser el abandonado enamorado que la dejadora sin piedad que eres, que sin quererlo hace daño a todos los que te invocan.
Pero es que te pienso en un rayo de sol, en una pizca de brisa, en una gota del mar. Te llevo en los poros de mi piel, en el rizo de mi pelo, en mi retina grabada. Te extraño con toda la fuerza del viento, con la velocidad de un rayo, con toda la intensidad de la lluvia. Te quiero con todo el alma repleta, con cada recuerdo que está en mi mente, con cada sonrisa que imagino en tu cara. Te siento en cada latido de mi corazón roto, en cada palabra pronunciada, en cada pensamiento que es para tí. Te hablo pensando que puedes escucharme, que estás junto a mí, y no me dejarás nunca. Realmente creo que siempre sería así, tan increíble para mí, tan difícil de admitir, tan imposible de entender. Te extraño a cada paso que doy, a cada instante que pasa, a cada segundo que se evapora. Te recordaré siempre, sin miedo a pensar que algún pueda olvidar acordarme de ti, por que tengo la certeza clavada en mi alma de que eso no pasará jamás.
Y siento que me falta el aire, busco desesperadamente volver a respirar, y me doy cuenta que sigo respirando, que el aire no ha faltado ni un segundo de su lugar, pero yo de la misma manera me ahogo. Y cierro los ojos, y estás ahí, sigues ahí, como si nunca te hubieras ido. Me hablas, te escucho, te mueves, te veo, me miras, te observo... ¿dónde has estado todo este tiempo? Me sonríes y contestas... Siempre he estado aquí, y siempre estaré aquí...
Pero hay veces que no sé encontrarte, no sé buscarte, no sé entender todo esto que no tiene sentido. Solo eres sonidos en mi mente, ruidos a mi alrededor, la calma me llena y tal y como llega se va... el ansia me recorre el cuerpo, y decido dejar de pensar en tí... Pero vuelvo inventando un millar de excusas para no creer que lo que está pasando es real... Pero al final todo es como siempre me despido de ti con un...¡ Hasta siempre inspiración!, y tú me contestas con un guiño en el ojo: Te espero en un minuto...

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.