Y después de acabarlo he llegado a una conclusión personal, equivocada o no pero personal. Chico; El primero de los Hermanos Marx en orden cronológico vivió un poco eclipsado por sus otros dos hermanos menores, que siempre han tenido un espacio más grande a la hora de las biografías, los homenajes y demás zarandajas, quedando Chico un poco condenado a un tercer puesto abocado a ser el de aporreador constante de teclas de piano. A muchos se les olvida el gran don que siempre tuvo, uno de los más difíciles en el arte de la actuación y quizás de los más sabios: Chico sabía escuchar.
Ya sé que en nuestro moderno mundo, en el que todo hijo de vecino quiere ser una estrella, a ser posible en quince días y con el menor esfuerzo posible, el que un tipo supiera escuchar a sus hermanos puede no ser tan importante como yo lo veo. En el mundo de la farandula en el que brillar no significa pisarle el cuello al que tenemos al lado, sino ayudarse para brillar todos, leyendo a Chico se me antoja un ejemplo más a seguir.
Su personaje encasillado siempre es el de un italiano improbable, tan improbable como el bigote pintado de Groucho o el hecho de que Harpo el mundo se presente en una película como "El profesor". Chico es el representante de la sabiduria callejera, de la picaresca de ir por casa, lo mismo que Groucho se encasilla en el picaro de las altas esferas capaz de serrar los peldaños de la escalera social, Chico en su extraña estupidez, ni sabe que hay escalera social ni peldaños y sólo piensa en comer y en el dinero que le pueda venir al día, armado con su acento y su falta de sentido común es capaz de deconstruir el lenguaje trivial con una eficacia bastante risueña.
Mujer: ¿Heredó sus impulsos criminales de sus padres?
Chico: No, qué va, ellos aún tienen los suyos.
Lo que si es para mi innegable es que sin Chico, Groucho no tendría talón de Aquiles, sería demasiado seguro, demasiado invencible, se nos haría antipático, además de la gracia que hace que la única persona con la que Groucho intente negociar en serio sea la más inútil para la negociación. Sin Chico; Harpo no tendría contacto con el mundo real, y en el caso de que supiera algo, le faltaría el descifrador de su pantomima y grotescos gestos llena de juegos de palabras.
Cuando el grupo se disipó, y cada Hermano se fue por un lado, Chico se equivocó y siguió con el concepto del vodevil americano, sin darse cuenta que sus actuaciones ya solo mostraban una forma de actuar superada y apolillada pero necesaria al menos para el en el recuerdo.
Todo lo contrario que Groucho; ni Chico ni Harpo se deshicieron de sus viejas máscaras ya raídas y muy vistas. Quizás gracias a eso Groucho, al matar al viejo personaje de las películas consiguió convertirse en alguien real para el público e hizo su camino en el empeño de ser una leyenda viva. La máscara de mimo de Harpo y su sempiterna bocina era la más universal y tan antigua que a la fuerza tenía que ser intemporal en nuestra memoria, al seguir como estaba, Chico eligió el pasado de giras por hoteles malos y menús baratos, quizás con cierto aire de nostalgia por la juventud.
Ya en los años cincuenta Chico salió en un programa de Groucho y su entrada fue tal cual :
"Ey jefe, yo le conozco del vodevil ¿se acuerda?".
Bien podía haber sido el saludo del viejo Chico para el nuevo Groucho; después de un pequeño dialogo de rutina e impersonal entre dos viejos camaradas (y hermanos además) Chico volvió a desaparecer hacia la nada, al sueño, a la vieja película o escena de espectáculo ambulante de la que salió, a la que siempre va a pertenecer...
Y además dos huevos duros.
