Hoy
dando uno de los ya casi exiguos paseos que puedo dar, sentado ya exhausto por
la corta aunque continua caminata, he
visto a un perro corriendo detrás de un gato como alma que llevaba el diablo; el felino, todo talento y agilidad en dos fintas y un recorte dejó al cánido
agotado y resoplando. Una señora que pasaba justo a mi vera una vez terminada
la fútil persecución me dijo: Lleva
mucho detrás de cogerlo, pero por muy compulsivo e infatigable que es el perro,
jamás se acerca a el ni por asomo. Ese gato esta resabiado o tiene el talento
de un buen felino; el perseguidor es innegable que trazas y forma de cánido
tiene, pero le falta lo principal: aprender que no hace falta correr tanto ni
ser tan compulsivo e infatigable; solo esperar que pase y zas, felino al saco. Hay personas que son muy compulsivas y fecundas al escribir, gente que emplea mucho tiempo en el noble arte de la pluma y el papel. Gente cuyo talento es la constancia, que puede ser una virtud, pero también lo es la perseverancia y no por eso se llega a buen puerto. Gente que rebusca palabras en diccionarios para plasmarlas en papel, cual fácil es una literatura mas directa, menos rebuscada. Se puede decir lo mismo sin parecer un falso erudito de la literatura, daría mi exiguo hígado por meterme en sus cabezas y ver si son autómatas del diccionario. Quien lo sabe. Falsa manera de encubrir una falta de talento. Escritores de moda, escritores amarillos, hacen de un hecho real un cumulo de conspiraciones paranoicas y entrevenadas con opiniones irreales sobre lo que ocurre en este planeta tierra. Buena literatura de sol y playa, buena literatura para ir en el metro o en el bus y en vez de leer el consabido VENTANILLA DE SOCORRO, alternativa de crucigramas y sudokus, de mirar el resabiado facebook en unos casos o el whattsapp en otros. Literatura recomendable en días de aburrimiento, de asueto.
Ahí radica el talento de estos escritores. Futbolistas hay muchos, pero realmente ¿quienes son los crack? Los talentosos, el resto son relleno de almohada, chanfaina de pavo en unos casos y morralla en otros. Pero ahí están, compulsivos e infatigables, en foros donde se hacen hueco para no socavar su orgullo en unos casos y en otros para envidiar e intentar copiar algo de los menos fecundos pero mas talentosos.No hace falta escribir mucho ni malgastar neuronas, hay que ser certero y racional. El autor del tercer libro mas leído del mundo, solo escribió dos. Sin prisa, sin pausa, meditados. Nunca se rindió más con el mínimo esfuerzo. Ese es el camino. Escribir cuando apetezca, no por obligación, ahí fluyen pensamientos hechos palabras, no palabras influenciadas por la obligación de escribir, escribir y escribir.Violadores de la palabra en unos casos y bandoleros del verso en otros. Alcahuetes de amores fingidos, aduladores de las musas. Esas musas que son estériles pero necesarias. Un escritor sin musas no es nada, y si no las tiene las inventa. Queda muy bucólico y platónico en nombrarlas y mucho mas en reclamarlas. Buscadores de público fácil. Enemigos envidiosos del talento, lectores compulsivos, pero estériles en ideas, son como darle medicinas a un muerto, sin tomar ellos conciencia que el muerto son ellos.
El talento no casa con la constancia ni la fecundidad, se tiene o no se tiene.Yo en el fondo les admiro, Marcial Lafuente Estefanía, Corín Tellado, Keig Luger, Silver Kane. No tendrán jamás un Cervantes, ni un Planeta, Ni tan siquiera un premio ciudad Real. Pero lo que nadie negara es que al menos su olla pitaba todos los días gracias a escribir, escribir, escribir, y algunos que son compulsivos e infatigables, son de su escuela. Eso sí, en tapa dura , nada de bolsillo que da poco chance y fuerza al contenido. Ósea. Escribanos de quiosco, no escritores; un oficio tan digno como mecánico, pintor de brocha gorda o fontanero.
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