domingo, 1 de septiembre de 2019

CARTA A MI NIETO PABLO.

Bienvenido Pablo a este maravilloso aunque ahora convulso mundo que te vas a encontrar; bienvenido  a descubrir y convivir a la perfección y en armonía con los más estupendos verbos por los que sentirás: curiosidad, soñar, viajar, amar, crear, imaginar, explorar, etc...Lo que es cierto, querido nieto, es que aunque vivir es complicado o al menos lo hacemos los que ahora pasamos a ser tus coetáneos, no te quepa duda que el mundo ya es un poco mejor contigo aquí, al menos para mí.

Quizás navegar por el río de la vida tal vez no te deje alcanzar gran sabiduría, o quizás atesores una inteligencia privilegiada, ¿sabes? No importa; no importa nada, créeme; lo que importa es tener un talento para compartir: el que más vale, y es el del corazón, procura tenerlo; para ello trata de guardarlo puro, precisamente en el corazón, como el de un niño como eres ahora y luego, ya hombre, puedas conservar para siempre el niño que fuiste en el comienzo; que así tendrá mejor sabor la vida y saborearas cuánto hay de bello en este mundo, que hay mucho.

Quizás en el futuro repitas en tu vida de hombre, algunos de mis rasgos y mis gestos; ojalá quieran los hados que en ti no se repitan mis errores, ni mis defectos.

Pablo, mi nieto, escucha: tienes que ser útil y bueno desde ya. Toma solo lo que tus manos puedan contener sin esfuerzo; y recuerda esto siempre: quien posee muchas cosas es esclavo de sus cosas, quien tiene pocas cosas es dueño de sus cosas y es más libre; además, no olvides nunca que la libertad es el bien mas preciado que puedes conseguir, y eso lo vas a aprender solo porque la vida te lo va a enseñar día a día.


Te doy la bienvenida a este mundo de orates, pero ni por un momento te asustes, te acostumbrarás e incluso llegará un momento que todo esto te parecerá normal y pensarás que los locos son los que intentan cambiarlo, no caigas jamas en esa normalización tan perniciosa.

Es sano que mantengas un hálito de locura para no dejarte llevar por el primero que te intente guiar, busca por ti solo tu sitio, sin que nadie te diga cuál es y cuando; y cuando por fin, lo encuentres, no consientas que nadie te desplace ni ocupe tu lugar. 

No te voy a engañar, encontrarás muchísimas piedras en el camino que te queda por recorrer, posiblemente algunas veces hasta pienses bajar los brazos, ahí recuerda que en todas las batallas todos dejamos una buena porción de piel en ellas, pero jamas caigas en el craso error de llevar la cuenta de las veces que te caes sino de las que te levantas y créeme, si te obsesionas en concentrar tus esfuerzos en la piedra que has tropezado, no disfrutarás del color del cielo y el mar, ni el aroma de las flores que crecen en la orilla de ese camino, tampoco oirás el canto de los pájaros que lo transitan en todo su recorrido, ni percibirás el petricor que despide la tierra mojada bajo la lluvia.


Ah, por cierto; Ríete mucho y de todo lo que se te ponga por delante y pretendan ningunearte, riete hasta de tu propio miedo; bébete la vida a tragos cortos pero continuados y ponte el mundo por montera, si  en un momento puntual de tu vida es necesario, con tal de disfrutar  cada instante y como dice una frase en una pelicula que vi recientemente :
“Ríe, y el mundo reirá contigo. Llora, y llorarás solo.” 
Sólo me queda desearte que la suerte sea tu aliada y si llega hazla tu fiel compañera; que nunca hagas oídos sordos a los latidos de tu corazón, pero sin perder de vista los dictados de tu cabeza y por encima de todo que te vaya bonito y disfrutes de la agridulce experiencia que es esto de vivir.

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