Un viejo cuento narra cómo un padre luchaba contra la pereza de su hijo pequeño, que no quería nunca madrugar. Un día llegó muy temprano por la mañana, lo despertó y le dijo: “Mira, por haberme levantado temprano he encontrado esta cartera llena de dinero en el camino”. El niño, tapándose, le contestó: “Más madrugó el que la perdió”.El escritor y humorista argentino Roberto Fontanarrosa tiene una teoría:
“La pereza ha sido el motor de las grandes conquistas del progreso. El que inventó la rueda, por ejemplo, no quería empujar y caminar más. Detrás de casi todos los elementos del confort supongo que ha habido un perezoso astuto, pensando cómo hacer para trabajar menos”.
Pues algo parecido me pasa a mi cuando me siento frente a un teclado y una pantalla en blanco; Esperando letras sueltas que formen palabras, luego frases, parrafos, etc...
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