Sí... te olvidé, es cierto. Te olvidé tantas veces que ya ni
recuerdo. Te olvidé cien veces cada día y otras cien cada noche... pero ahora
sin saber cómo ni por qué, me acordé... Me acordé de besos con sabor a mar, de pies fríos y descalzos, de un
secreto que guardar. Y durante ese instante olvidé tu olvido y tu descuido al
dejarte olvidar, ignoré tu silencio y encubrí tu mentira... me olvidé de llorar...
El
tema de mis conversaciones no distaba mucho de un único tema: ella. Si ese día mis
comentarios eran respondidos, ella era un ángel; Y yo brindaba por un futuro
feliz. Si resultaba que ella renegaba y me esquivaba, ocupada en otros asuntos
más importantes, ella era una maldición.
Cómo
querer olvidar el tiempo, cómo decir que el ayer no existió si en mi mente cada
día, fueron horas de sufrimiento, de dolor, de ausencia. Cómo entregarte mis
besos como antes,cómo desafiar al mundo con mi sonrisas si dentro de mí brotan
lágrimas. Cómo volver a amarte sin reprocharte nada,si lo único que me pregunto
es porqué sucedieron las cosas, porqué te fuiste sin decirme adiós; ¿ porqué no
volviste de inmediato para darme tus besos y tus ganas de soñar juntos?. Cómo
cerrar los ojos en una noche donde brillan las estrellas, donde la luna es
consejera de mis actitudes; donde desafío al sueño para no dormirme y así poder
contarle a la noche qué me sucede, qué pienso sin tenerte y en qué pienso.
Cómo
olvidarme de tus caricias, de tus besos infinitos, de tus palabras. Cómo querer
olvidar que no te tengo y que sufro con tu ausencia, que cada noche brotan de mi
mente mil pensamientos que te traen de nuevo a mi corazón pero te impiden regresar.

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