viernes, 28 de agosto de 2020

AQUELARRE ( Una historia de un sábado noche).

Les daba igual que las gotas de agua cayeran como alfileres finísimos que penetraban en el suelo y se deshacían. Sus abrigos eran azotados por el viento, y sus cabellos húmedos permanecían pegados inquietos en su tez. Pero es sábado noche; es día de Crear aquelarres. Danzan, beben, cantan, sorben el aire del cielo con espectros de luna, y se acarician. Hacen rimas apócrifas por su pelo, estrofas por sus ojos, poemas por su cuerpo, y libros por su ausencia. 

No se ahuyentan, pero huyen ante la catastrófica e inquisitiva mirada de la gente y de la sinrazón. Y juntas recorren los garitos de la ciudad mientras el sinsabor del desamor les acribilla la garganta, y la metralla del desasosiego sirven de desgaste al corazón. No es noche de cazar amores efímeros de hombres, no es noche de aquelarre; ni tan siquiera de invocar cabrones. Es noche de brujas urbanas; brujas solitarias. Mientras absorben el néctar del sábado noche se abrazan sobre bancos, mirando al cielo, proclamando realizaciones físicas de ideales y utopías inmateriales, se dejan mecer por sus anhelos y deseos. 

Dejan que el viento acaricie sus cabellos y que el frío les abrigue con su manto gélido. Y tumbadas en la acera, piensan que son aquello que les gustaría ser; que escriben, que cantan, que son famosas, que alguien las necesita, que no están solas, que son el objeto de deseo de cualquiera que se les cruce esa noche.  Y de repente despiertan doloridas por el frío, sucumben como siempre al desencanto de la irónica luz de sus sueños opacos. Y mientras lloran, por la ausencia de las caricias en sus cabellos, benditos cabellos, beben, y tras maquillar la ciudad de los muertos, imaginan. 

Imaginan que las farolas de las calles emulan las luces del siglo de las luces, imaginan que su sonrisa es el arco siniestro de la luna, que el suelo que alternativamente pisan, alternativamente lo hubiera pisado Bécquer o Espronceda, que ellos pasaron por lo mismo, que también se sentaban solos en el rincón de la clase para que nadie leyera sus poemas, pero no. 

No fue así, y las luces son bombillas que dañan su vista. Y el alcohol les hace vomitar, y los poemas que escriben son fútiles e insulsos, y a nadie le interesa. Y sus bailes son torpes. sus caricias obsesivamente lúgubres, son inútiles, y no disfrazan su manifiesta soledad. Y el silencio del mundo solo es resaltado por su griterío. Están solas, son ridículas, patéticas, pero, ¿Y qué?. todo vale para luchar contra el odio del mundo...el odio de la vida...

martes, 25 de agosto de 2020

ANDREA. ( Relato carente de letra O )

Vivir el día a día era sumamente fácil para Luis Uranga. Su manera de ver pasar la vida era clara y taxativa en su mente. En su cabeza retumbaba el lema “Vive el día sin mirar el mañana”. “Vive fugazmente antes de envejecer lentamente”.
Esa manera de ver la vida la sabía manejar en la vía urbana de manera muy hábil de cara a la gente. Ya en casa era de manera bien distinta. 

Vivía en una casa muy austera. Sin mas amistad que la de una perra de raza caniche de mucha edad (perruna) ya ciega y de un caminar de manera ajada y cansina;  y de una serpiente metida en una urna de cristal. Rara vez recibía cartas ni llamadas. Pensar que pasa la vida y llega el instante en que te imaginas ver la vida pasar desde una atalaya imaginaria, un lugar para escrutar la vida en la calle desde la ventana. Gente en la vía pública, gente de un andar sin mirar a nadie y de analizar el andar de la gente, el también nunca miraba a la gente a las caras, temía que descubriesen que vivía de  una manera abteta en casa. 

Gentes de caras desangeladas y rictus ausente; Manejaba la cabala que está pandemia es más que un virus. Es sacar el alma que nunca nadie ve. Aunque siempre va adherida en nuestra manera de ver vivir, nadie jamás la analiza, hasta que esté virus está presente en nuestras vidas. Y maneja sibilinamente nuestra manera de ser y estar.
En su cabeza martilleaba la pregunta sin una respuesta para el:
_ Siempre será ya así? se preguntaba mentalmente a cada instante. Almas cautivas ya? Manejar estas circunstancias puntuales es mas difícil que cruzar el Sahara sin agua y sin tan siquiera unas alpargatas para mitigar la manera sutil de arder la arena en las piernas.

Desde hacia unas semanas escribía muy de vez en cuando cartas a una chica que era vecina de su hermana, cartas que jamás enviaba y guardaba amarradas con una cuerda bramante en un secreter del mueble, quizás le espantaba la idea que ella jamás las abriese al sentirse despreciada al hacer una espantada el sin mediar palabra. Manejar esa idea le hacia retractarse el mandarlas y una ves escritas las guardaba en el mueble. Era una chica de bandera, brava, gallarda, inteligente, valiente y guapa; Que sin tan siquiera percatarse Juan fue día a día instalándose en la vida de el. Sin anestesia. Andrea se llamaba aunque la vecindad le decía " la guerrera".  

El pasaba a buscarla al caer la tarde a una academia en arganzuela, ella acudía allí a sus clases de danza hindú. Pasaba a buscarla para dar una vuelta al parque y después ver escaparates. Era una manía que tenían. Puede parecer una pamplinada: ¡Para Ver maniquíes! Les atraía la mirada perdida de las esculturas hechas de baquelita, miradas limpias, aunque vacías. Les atraía la idea de ver la vida de esa manera; miradas abstraídas, sin empatia, perdidas de la realidad. 
Querían esa mirada para si. Aunque un día en una charla en el bar alguien decía que “la guerrera” era tal cual… una guerrera en la cama, que era una chica muy fácil y caliente, amiga de billetes de mil pesetas y lencería fina regalada. Desde ese día ya jamás fue a buscarla, ni tan siquiera para ver maniquíes.

Su rutina culinaria la tenía bien clara y definida, sin variarla ni un ápice; Nada mas levantarse desayunaba una taza grande de café sin nada más, ni azúcar. De comer,( zampar, jalar) más austeridad aún: lentejas lunes, fabada martes, el día siguiente igualmente fabada pues hacia mucha cantidad, jueves migas, viernes y al igual que la fabada quedaba para el día siguiente, y el día de semana de fiesta para terminar dicha semana. Pechuga asada, patatas fritas, y ensalada; Para beber una jarra superlativa de cerveza artesanal. Las meriendas eran más austeras, una taza de café y alguna Magdalena para después en la misma taza servirse anís y menta; una extraña mezcla que le gustaba a rabiar, decía el entre risa y risa que era un buen laxante. 

De cena; Siempre una vez en semana, unas patatas hervidas, atún y sal, filetes de melva aliñada, carne asada y verduras (preferiblemente jueves) y viernes calamares a la plancha y ensalada y para beber, bebía simplemente agua mineral. Siempre la misma rutina culinaria, día a día, semana tras semana y mes a mes. Siempre igual, Sin ápice de cambiar nada. Siempre en mucha cantidad, pues según el manejaba mucha hambre.

Después del frugal café, se vestía, aseaba y salía a la urbe, se mezclaba entre la gente y se dejaba llevar acera adelante, parecía una pavesa manejada en el aire. Derecha, izquierda delante, atrás, sin meta establecida, mas parecía pertenecer al plantel de una aventura urbanita a la caza de un nada, que el de una mente medianamente cuerda. Si alguna vez se cruzaba alguien y se paraba enfrente de el; Después de charlar un instante le decía siempre la misma retahíla: “Vive el día sin mirar el mañana”. “Vive fugazmente antes de envejecer lentamente”.

Las tardes las dedicaba a leer, tenía una gran variedad en casa; Desde aventuras, ciencia futura, arte, pintura. Revistas científicas, de cine, de actualidad, siempre en su butaca heredada de su madre recientemente muerta, de ahí las frecuentes visitas a su hermana, aunque viviera en la punta mas lejana de la ciudad, necesitaban sentirse bien, el y ella; aunque al decir verdad era una manera sibilina y subliminal de decir sin palabras que se necesitaban, que era necesidad el verse. Leia mientras escuchaba música tranquila, clásica y algún umpluged del cantante que le gustaba: Aute. Las letras que cantaba el cantante unidas a la música le hacían identificarse en ellas.

Un día mientras miraba un maniquí en un escaparate de lenceria de la Gran Vía, sin percatarse era a la vez la gente al pasar miraban a Juan seguramente pensarían que era alguien al decir verdad escrutaba la mirada de la figura plástificada. Una palmada fuerte en su espalda le restituye a la realidad mundana, era alguien que vivía cerca de Andrea y el antes veía en la barriada alguna vez al ir a llevarla a casa.
_¿Que tal Juan? ¿Estas bien? Hace semanas sin verte en Arganzuela y pensé que enfermaste.
_ Que va; Fue su escueta respuesta.
_ ¿ Que tal Andrea? ¿La ves?
_ ¿La guerrera? Que va, apenas se ve en la calle desde que tú dejaste de ir. Parece que calaste fuerte en ella.
_ Ya, la vida es algunas veces injusta y ella es una superviviente de la vida. Sabe vivirla alegremente y a mí esa manera me parece absurda.
- Alegremente? Que te hace pensarlo?
- Una charla en el bar de alguien que decía ser su amante.
- Me parece de una absurdidez tremenda que te dejes llevar y divagar en charlas de sinvergüenzas. Esa chica es tal cual. Libre. Aunque esa libertad está bien lejana de andar entre amantes y buscavidas. Fue aparecer tú y fue cambiar su cara, su aire. 
En fin... Hablar a la pared es perder la mañana, allá tú y tus caunadas Juan. Piensa bien y analiza... Quizás llegues a buen fin.
Mira Juan, tu vida es una auténtica mierda su que siempre digas esa retahílas ya remanidas y anticuadas. Eres un ser pusilánime, triste y de mente absurda y antigua. Andrea te daba vida y tu... Vas y repudias la nueva vida que te regalaba, tú eres un ser de alma enferma y apática. Puedes tener mil mascaras a la gente. Haces bien, más ... Es una manera de vivir engañada, una farsa que ni tú te crees. Buscala, háblale, y busca la felicidad y dar alegria a tu alma en pena, que realmente eres un alma en pena disfrazada de alegría. Y haz una realidad. Una tangible que puedas palpar.

Déjate de causadas de media suela de gente de bar, aburrida que es capaz de hacer un traje a quienes se cruzan en la calle. Y Andrea es víctima de esa gentuza, es vecina y amiga mía desde siempre y que sepas que mienten, falacias de gente indeseable para hacer el mal a gente buena, de bien. ¿Se puede ser más imbécil en la vida? Definitivamente si, nada mas verte.

Esas palabras a manera de dagas certeras él sabía que eran verdades aunque se negara una y más veces a admitir. Sin prisa y a la vez sin pausa se alejaba del escaparate sin despedirse del que le había las verdades de la barquera. Huía de la realidad? ¿Se sentía herir al escuchar esas palabras que él siempre se negaba escuchar en su mente?
Ya en casa Juan de manera refleja va en busca de las cartas sin enviar a Andrea, va al mueble, introduce su manaza en el secreter y rescata las cartas allí cautivas sin enviar, las guarda en su chaqueta y sin padecer la desgana que reinaba en su alma fue a su casa a buscarla y explicarle su indeferencia hacia ella. De su manera de errar al dejarse llevar ante caunadas de gente mal nacida e infeliz.
Desde ese día Juan y Andrea vivirían a su manera, sin mirar atrás y... “Vivir el día sin mirar el mañana”.  

Mas fácil aún.: Si alguien llega a tu vida y trae aíre sin viciar, agarra fuerte ese aire y jamás sueltes su brisa. Te hará mas liviana tu vida.: En definitiva caminar sin prisa ni mirar atrás: Vivir de manera ajena al dirimir de la ciudad te hace ver y creer en fantasmas que existen en tu cabeza. Sal, cree en tu mirada y analiza simplemente que ve. Te hará vivir una realidad más que una creencia, vivirás plenamente, vivirás sin mentiras impuestas en tu mente.

lunes, 10 de agosto de 2020

¿PIENSAS O CREES?

¿Os habéis parado a pensar que  nuestro cuerpo entero funciona por medio de estímulos y que la mayoría del tiempo  de nuestra vida nos la pasamos controlando los nuestros propios? No corras. No pares. No bebas. No entres. Nos salgas. No vayas. No le llames. No llores. No te rías. No te hagas el tonto . No tienes edad. No se lo digas. No mires. Ahora no. He dicho que no. Ahora si. 

Pensamos demasiado en qué hacer e inevitablemente nos olvidamos de hacer nada. Pero lo mas preocupante de verdad es que, el día que despierte de su letargo nuestro propio yo y queramos echar a volar, es día nos daremos cuenta de que no tenemos ni idea de cómo usar las alas... ¿Desde cuanto hace que no paras tu vida y te detienes a pensar y reflexionar unos minutos? Pero no pensar en nada en concreto, en nada tangible, ni personas, ni situaciones. Me refiero a pensar en todo lo que da vueltas alrededor tu vida.

¿Desde cuándo no te planteas si los actos y decisiones que tomas si lo que haces para tu crecimiento personal y no para el de la gente que te rodea? , ¿Piensas que  si lo que haces te hace sentir y ser feliz?, ¿cuándo tiempo llevas haciendo lo mismo  erre que erre sin preguntarte si hay en modo y forma otra forma de hacerlo?¿Cuando te vas a sacudir la premisa incierta  de: “esto siempre se hizo así y siempre funcionó”? ¿Crees que realmente Funcionó?… ¿Crees que seguirá funcionando? ¿Porque no te paras un rato sin sentirte presionado y te planteas si ese trabajo, esos estudios, si esas amistades, esos comportamientos de cara a la moral de la galería, esa pareja, o ese deporte, ese hobby son realmente lo que necesitas para sentirte feliz? ¿Algún día vas a replantearte si todo lo que haces es lo que realmente quieres hacer?

Te propongo algo. Por qué no coges un block de notas y te pones a expresar lo que piensas  o sentimientos verdaderos... Por qué no pones música, la que realmente te gusta, hasta que el volumen te haga sentirte parte de esa canción… Por qué no te enfundas las zapatillas y sales a ordenar cada pensamiento que tienes en tu cabeza mientras paseas sin prisa. No  importa cómo te pares a pensar…No  importa si te apetece encerrarte en tu habitación con una cerveza a mirar la pared. No  importa si decides pasar las horas muertas sentado en un banco mientras ves a la gente pasar…No importa si te acuestas cómodo para ordenar el desorden al que te lleva no atreverte a pensar… igual cómo lo hagas pero párate a pensar.

Lucha para que tus pensamientos por unos minutos al día tu vida no se diluya en lo supuestamente preestablecido. Párate a pensar y escucha qué tienes que decirte a ti mismo, cuando creas que ya tienes la respuesta, te volveré a formular las preguntas…Todos en la vida necesitamos aunque no lo creamos o nos neguemos a creer que hay que parar para poder pensar y pensar para poder necesariamente continuar…Párate y se libre de pensamiento, disfruta de lo que te tienes que decir, párate y aprovéchate de las consecuencias de pensar, párate y disfruta de las consecuencias de vivir…

sábado, 8 de agosto de 2020

SOLILOQUIO A MI PENSAMIENTO.

Desde que no estas los castillos de arena construidos en mi vida se van desmoronando granito a granito, segundo a segundo. Permanezco sentado delante  observando impasible como se deshace todo, por que así lo he elegido. tengo la certeza de que la necesidad que sentía por ti ya no está, se ha ido esfumando, poco a poco, y siento que tan sólo me queda la costumbre...y en este punto de mi vida ya no es suficiente. Los sentires no se eligen, ahora lo sé, no se fingen, ahora lo entiendo. 

Y me apuñalo el corazón cada vez que se me viene a la cabeza sin querer el daño tan feroz que te he infligido, y no era mi intención, pero lo sé, te he robado el alma a cada paso que he dado, consumiéndote poco a poco la alegría con la que amanecías a diario. Yo he tenido la culpa, lo siento así, pero no una culpa consciente y dañina, sino una culpa autoimpuesta por las circunstancias. No puedo mandar en ti, no puedo retorcer mi corazón para mandarte la orden de que todo esté bien cuando no es verdad. Creo que merecemos ser felices, eso pienso desde que nos conocemos desde el día que nacimos.

Porque sabes que nacimos juntos el mismo día, hora y minuto. Pero de un tiempo a esta parte somos cada vez más diferentes que ayer. Ambos hemos cometido errores, que parecían sin importancia, sin trascendencia. Los tuyos han ido llenando un saquito de desesperanza que creí vacío, pero que ahora está a rebosar. Qué pena que los míos te pesen tan poco... Me gustaría que los dos estuviéramos en la misma situación, pero no es así. Yo vivo en estado corporal y tu en un estado emocional, la balanza no es justa. Quisiera se tu y así no tendría que andar justificando mis actos y los tuyos.Yo te entiendo, entiendo que no lo entiendas, a veces yo tampoco lo hago, se que te preguntas cómo es posible que nuestro compromiso se vaya así, cuando tú lo único que has hecho ha sido cuidarme y vivir por y para mí, duele, quema, hunde... 

¿Qué puedo hacer? ¿como luchar ante eso?Hay veces que no sé encontrarte, o no sé buscarte, quien sabe. No sé entender todo esto que no tiene sentido. ¿Para quién tiene sentido?....Sonidos en mi mente, ruidos a mi alrededor, la calma me llena y tal y como llega se va...el ansia me recorre el cuerpo, vuelo en un millar de excusas para no creer que lo que está pasando es real...vuelvo a mi rutina con la idea de que solo ha sido una pataleta tuya y que en nada volverás a mi mente. Si es así ;te espero en un minuto pensamiento...

jueves, 6 de agosto de 2020

ESTRELLAS.

Si alzas las puntas de los dedos puedes a veces tocar tus sueños; acariciar por un momento las estrellas del cielo. Las estrellas son unas veces ángeles veniales; otras veces; las que mas, ardientes demonios. Pero sin lugar a dudas lo que más nos ciega es la gélida frialdad de ellas.

lunes, 3 de agosto de 2020

EL DOLOR.

El dolor se había vuelto casi tangible y por ende insoportable, cada una de sus palabras resultaban como puyazos de un arma afilada y certera capaz de herir sin siquiera tocar, casi no había nada que ver en su mirada ahora opaca excepto la tristeza que casi salía de su sitio. Solía mirarse al espejo y murmurar "No pareces feliz" dentro de lo ilógica que se había vuelto su vida. Una parte aún consiente de ella se atrevía a preguntarse sin miedo; ¿Cuándo piensas reaccionar?. Eran millones las preguntas que se arremolinaban en su cabeza, Como siempre que reflexionaba sobre su ya modo de vida ahora cotidiano, las lagrimas comenzaban a salir como si se hubiese roto alguna tubería de alta presión dentro de ella.

¿En que me había convertido donde había quedado mi orgullo, mi dignidad? ¿por qué era capaz de prestarme para semejante atrocidad, entregar todo de mi a cambio de nada?. Ya casi no me reconozco, se repetía mentalmente mientras se tocaba las bolsas de piel violáceas que se dibujaban bajo sus parpados, la terrible consecuencia de las noches de insomnios y silencios en la cuales intentaba que el vino como bálsamo acallara en sus oídos los gritos y mientras rebuscaba por encima y someramente la manera de que él pudiese ver lo que ella veía, su sinceridad y su amor que gritaban desesperados desde dentro de sus entrañas. Pero hacer razonar a una bestia es tarea ardua por no decir imposible y cuanto mas si la persona se autoengaña viendo las cosas buenas que al parecer solo ella podía ver el.


El amor le había dado la potestad de destruirla, de llevarse todas y cada una de sus piezas dejándola moralmente desnuda, atrapada entre su sensatez y el amor que podía sentir, una parte de ella se dedicaba diariamente a cuidarse, a intentar que volviese aquella mujer fuerte y decidida, centrada con un horizonte claro y dispuesta a superar cualquier obstáculo que se interpusiese entre ella y sus metas, ella por si misma y con la equivocada decisión de pedir ayuda intentaba salir del abismos en el cual se encontraba, sumida entre gritos y miedo mientras su mundo esperaba un leve atisbo de insurrección, esperando que el miedo la soltase de las cadenas que ella se había auto impuesto de una vez por todas... ¿Cuánto más soportaría? ¿Cuánto tiempo quedaba antes de ver su cuerpo y por ende su alma morir?

domingo, 2 de agosto de 2020

EL GRADO DE LOCURA.

No había ni transcurrido ni diez minutos desde que se incorporó a su turno de botones del Meliá Plaza despues de una semana de vacaciones; Cuando  desde recepción le ordenaron subir una botella de pacharán a la habitación número doscientos cinco. 
Mientras subía la escalera, se acordó de los comentarios que habían hecho nada mas llegar algunos compañeros.

Comentaban en el office del hotel; Que el ocupante que se alojaba en la habitación número doscientos cinco, era un tipo muy extraño y que daba la impresion a primera vista que estaba loco. Rara vez salía de la habitación. También decían que en la habitación, sólo se oían voces y extraños ruidos.Cuando llegó a la puerta, su respiración era entrecortada y su ánimo muy intranquilo, pensando en lo que podía encontrar allí. 

Temeroso; Golpeó suavemente a la puerta. Desde su interior, una voz muy aterciopelada, le autorizó a entrar. Dentro de la habitación, el hombre le indicó que tenía que dejar la bandeja con la botella de pacharán, hielo y un vaso corto al lado de la máquina de escribir. Ipso facto el camarero entendió el grado de locura del hombre: Era un escritor.