El
dolor se había vuelto casi tangible y por ende insoportable, cada una de sus
palabras resultaban como puyazos de un arma afilada y certera capaz de herir
sin siquiera tocar, casi no había nada que ver en su mirada ahora opaca excepto
la tristeza que casi salía de su sitio. Solía mirarse al espejo y murmurar
"No pareces feliz" dentro de lo ilógica que se había vuelto su vida.
Una parte aún consiente de ella se atrevía a preguntarse sin miedo; ¿Cuándo
piensas reaccionar?. Eran millones las preguntas que se arremolinaban en su
cabeza, Como siempre que reflexionaba sobre su ya modo de vida ahora cotidiano,
las lagrimas comenzaban a salir como si se hubiese roto alguna tubería de alta
presión dentro de ella.¿En que me había convertido donde había quedado mi orgullo, mi dignidad? ¿por qué era capaz de prestarme para semejante atrocidad, entregar todo de mi a cambio de nada?. Ya casi no me reconozco, se repetía mentalmente mientras se tocaba las bolsas de piel violáceas que se dibujaban bajo sus parpados, la terrible consecuencia de las noches de insomnios y silencios en la cuales intentaba que el vino como bálsamo acallara en sus oídos los gritos y mientras rebuscaba por encima y someramente la manera de que él pudiese ver lo que ella veía, su sinceridad y su amor que gritaban desesperados desde dentro de sus entrañas. Pero hacer razonar a una bestia es tarea ardua por no decir imposible y cuanto mas si la persona se autoengaña viendo las cosas buenas que al parecer solo ella podía ver el.
El amor le había dado la potestad de destruirla, de llevarse todas y cada una de sus piezas dejándola moralmente desnuda, atrapada entre su sensatez y el amor que podía sentir, una parte de ella se dedicaba diariamente a cuidarse, a intentar que volviese aquella mujer fuerte y decidida, centrada con un horizonte claro y dispuesta a superar cualquier obstáculo que se interpusiese entre ella y sus metas, ella por si misma y con la equivocada decisión de pedir ayuda intentaba salir del abismos en el cual se encontraba, sumida entre gritos y miedo mientras su mundo esperaba un leve atisbo de insurrección, esperando que el miedo la soltase de las cadenas que ella se había auto impuesto de una vez por todas... ¿Cuánto más soportaría? ¿Cuánto tiempo quedaba antes de ver su cuerpo y por ende su alma morir?
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