Bienvenido a este maravilloso aunque ahora convulso mundo que
te vas a encontrar; bienvenido a descubrir y convivir a la perfección y en armonía
con los más estupendos verbos por los que sentirás: curiosidad, soñar, viajar,
amar, crear, imaginar, explorar, etc... Lo que es cierto, querido nieto, es que
aunque vivir es complicado o al menos lo hacemos los que ahora pasamos a ser
tus coetáneos, no te quepa duda que el mundo ya es un poco mejor contigo aquí,
al menos para mí.
Quizás elrio de la
vida tal vez no te deje alcanzar gran sabiduría, o quizá tengas una
inteligencia privilegiada, ¿sabes? No importa; no importa nada; lo que importa
es tener un talento para compartir: el que más vale, y es el del corazón,
procura tenerlo; para ello trata de guardarlo puro, precisamente en el corazón,
como el de un niño como eres ahora y luego, ya hombre, puedas conservar para
siempre el niño que fuiste en el comienzo; que así tendrá mejor sabor la vida y
saborearas cuánto hay de bello en este mundo, que hay mucho.
Quizás en el futuro repitas en tu vida de hombre, algunos de mis rasgos y mis gestos; mas quieran
los hados que en ti no se repitan mis errores, tampoco mis defectos.
Pablo, mi nieto, escucha: tienes que ser útil y bueno desde
ya. Toma solo lo que tus manos puedan contener sin esfuerzo; y recuerda esto
siempre: quien posee muchas cosas es esclavo de sus cosas, quien tiene pocas
cosas es dueño de sus cosas y es más libre; además, no olvides nunca que la
libertad es el bien supremo, y eso lo vas a aprender solo porque la vida te lo
va a enseñar día a día.
Te doy la bienvenida a este mundo de locos, no te asustes, te
acostumbrarás e incluso llegará un momento que todo esto te parecerá normal y
pensarás que los locos son los que intentan cambiarlo.
Es sano que mantengas un hilo de locura para no dejarte
llevar por la manada, para buscar tu sitio, sin que nadie te diga cuál es y
cuando, por fin, lo encuentres, no consientas que nadie te desplace ni ocupe tu
lugar.
No te voy a engañar, encontrarás piedras en el camino, pero
no lleves la cuenta de las veces que te caes sino de las que te levantas y
créeme, si te concentras en la piedra, no disfrutarás del color de las flores
que crecen en su orilla, ni oirás el canto de los pájaros que lo transitan, ni
percibirás el olor que despide la tierra mojada bajo la lluvia.
Ríete mucho y de todo lo que se te ponga por delante, hasta
del miedo; bébete la vida a tragos y ponte el mundo por montera, si hace falta,
con tal de disfrutar a tope cada instante y como dice Sabina en su canción –que
el fin del mundo te pille bailando.
Sólo me queda desearte que la suerte sea tu fiel compañera,
que siempre escuches los latidos de tu corazón, sin perder de vista los
dictados de tu cabeza y por encima de todo que te vaya bonito y disfrutes de la
experiencia.
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