miércoles, 2 de septiembre de 2020

CARTA A MI NIETO PABLO.

Bienvenido a este maravilloso aunque ahora convulso mundo que te vas a encontrar; bienvenido a descubrir y convivir a la perfección y en armonía con los más estupendos verbos por los que sentirás: curiosidad, soñar, viajar, amar, crear, imaginar, explorar, etc... Lo que es cierto, querido nieto, es que aunque vivir es complicado o al menos lo hacemos los que ahora pasamos a ser tus coetáneos, no te quepa duda que el mundo ya es un poco mejor contigo aquí, al menos para mí.
Quizás elrio de la vida tal vez no te deje alcanzar gran sabiduría, o quizá tengas una inteligencia privilegiada, ¿sabes? No importa; no importa nada; lo que importa es tener un talento para compartir: el que más vale, y es el del corazón, procura tenerlo; para ello trata de guardarlo puro, precisamente en el corazón, como el de un niño como eres ahora y luego, ya hombre, puedas conservar para siempre el niño que fuiste en el comienzo; que así tendrá mejor sabor la vida y saborearas cuánto hay de bello en este mundo, que hay mucho.
Quizás en el futuro repitas en tu vida de hombre, algunos de mis rasgos y mis gestos; mas quieran los hados que en ti no se repitan mis errores, tampoco mis defectos.
Pablo, mi nieto, escucha: tienes que ser útil y bueno desde ya. Toma solo lo que tus manos puedan contener sin esfuerzo; y recuerda esto siempre: quien posee muchas cosas es esclavo de sus cosas, quien tiene pocas cosas es dueño de sus cosas y es más libre; además, no olvides nunca que la libertad es el bien supremo, y eso lo vas a aprender solo porque la vida te lo va a enseñar día a día.
Te doy la bienvenida a este mundo de locos, no te asustes, te acostumbrarás e incluso llegará un momento que todo esto te parecerá normal y pensarás que los locos son los que intentan cambiarlo.
Es sano que mantengas un hilo de locura para no dejarte llevar por la manada, para buscar tu sitio, sin que nadie te diga cuál es y cuando, por fin, lo encuentres, no consientas que nadie te desplace ni ocupe tu lugar.
No te voy a engañar, encontrarás piedras en el camino, pero no lleves la cuenta de las veces que te caes sino de las que te levantas y créeme, si te concentras en la piedra, no disfrutarás del color de las flores que crecen en su orilla, ni oirás el canto de los pájaros que lo transitan, ni percibirás el olor que despide la tierra mojada bajo la lluvia.
Ríete mucho y de todo lo que se te ponga por delante, hasta del miedo; bébete la vida a tragos y ponte el mundo por montera, si hace falta, con tal de disfrutar a tope cada instante y como dice Sabina en su canción –que el fin del mundo te pille bailando.
Sólo me queda desearte que la suerte sea tu fiel compañera, que siempre escuches los latidos de tu corazón, sin perder de vista los dictados de tu cabeza y por encima de todo que te vaya bonito y disfrutes de la experiencia.


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