"En San Pedro Mártir se aparece una figura con forma de monja desde que ese edificio alberga la Universidad. Hubo un tiempo en que la asociación de alumnos se dedicaba a recoger testimonios y llegaron a acumular ciento y pico. Y no sólo de alumnos, sino de profesores y otro personal. Eso lo ha visto todo el mundo. Suele ocurrir cuando está medio atardeciendo. Ése es uno de los edificios que lo dejan abierto en época de exámenes hasta las dos de la mañana para que la gente pueda estudiar. A partir de las once de la noche no queda nadie, porque a todo el mundo, si tiene que bajar a sacar un café o algo de las máquinas que están en los patios, que es por donde suele aparecer, o tienen que ir al patio, a la gente le da miedo y por eso se va", explica.
¿Y quién es esa supuesta monja que se aparece en San Pedro Mártir? "Puede ser doña María de Orozco o doña Inés de las Roelas. Son dos mujeres nobles que están enterradas allí. Doña María de Orozco, a la que apodan "la Malograda", tuvo su sepulcro junto con el de su marido enfrente del Museo de Santa Cruz, en el hospital de Santiago de los Caballeros. Aquello cayó en desgracia con la desamortización y, en un momento dato, el techo se rompió y destrozó por completo el sepulcro de su esposo. Y para que no pasara lo mismo con el suyo, que es de las mejores obras de escultura gótica funeraria que tenemos en este país, lo trasladaron a San Pedro Mártir. Y doña María de Orozco parece ser que no está muy contenta por haberla separado de su marido y de su lugar original de enterramiento y por eso se aparece".
Respecto a la otra dama que da origen a ese posible espectro, doña Inés de las Roelas, "tenía una capillita privada en San Pedro Mártir y allí la enterraron. Lo que sí es cierto es que entre la gente de la nobleza cuando eran enterradas se les amortajaba con un hábito de monja. Tal vez por eso la gente identifica en esa forma nebulosa blanquecina a una monja".
Lo cierto es que la historia de San Pedro Mártir está muy ligada a sucesos espeluznantes. "Era el lugar del que salían los presos y los procesados en los grandes autos de fe que se celebraban en Toledo. La parte de lo que hoy llamamos el Teatrillo de San Pedro Mártir sirvió para realizar sesiones de la Santa Inquisición, de hecho se conservan los escudos arriba, pero no era una casa de la Inquisición. Se celebraban allí las sesiones por ser convento dominico. Entre los inquisidores, siempre uno, al menos, fue dominico. Ese era el lugar, como era muy grande, en el que, cuando se producían grandes autos de fe en la ciudad de Toledo, se les llevaba allí. Salían en procesión con el mismo recorrido que la procesión del Corpus Christi, y terminaban en Zocodover, donde se celebraba el auto de fe. Al día siguiente se ejecutaban las sentencias al lado, en el brasero de la Vega".

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