martes, 3 de noviembre de 2020

AMORES.

Amores eclipsados de ceremonial y marcial atemporalidad. 

Amores vilipendiados y envilecidos por sentimientos dispares. 

Amores rudos, de adviento de soledades y mil pesares.

Amores de salón, irónicos, amorales viviendo en la inmoralidad. 

Amores insípidos, insalubres, incoloros e inoloros.

Amores que son clamores de trompetas de hecatombe emocional. 

Amores que son fósforos mojados en un polvorín irracional.

Amores de mariposas aleteando heridas en los estómagos indoloros.

Amores suicidas en un mundanal y yermo paraíso imaginario. 

Amores heridos con rejón de muerte desde antes de nacer.

Amores que por avatares de la vida mueren al amanecer.

Amores que cohabitan con inmundas medias verdades a diario.

Amores de besos con sabor a medicinas, placebos y tranquilizantes.

Amores de supina delgadez tanto física como emocional.

Amores falsos, malos actores en las tablas de lo irracional.

Amores estériles, anacrónicos, histriónicos y mal pensantes.

Amores inoculados de celos, el peor de los virus emocionales.

Amores que reclaman a voz en grito fidelidad a los cuatro vientos.

Amores sordos de cantos de sirena, flaqueza de los desalientos.

Amores de corazón de hierro, ventrículos hechos de pedernales.

Amores hechizados con  pócimas de recelos y apostasías,

Amores de invernadero con luz, pero carentes de aire fresco.

Amores de desarropados, desangelados; De gente sin arresto.

Amores de barra de bar, saraos, bacanales y algarabías.

Amores de paseos primaverales, de pasos cansinos por el bulevar.

Amores de promesas de amores eternos e imperecederos.

Amores con sabor a colonia de almizcle y saliva, olores duraderos.

Amores con sonido de manecillas de reloj, sin horas que marcar. Amores meciéndose a mitad de camino entre el infierno y el cielo.

Amores pasajeros en tránsito en una estación disfuncional.

Amores tranquilizadores, que navegan entre lo imaginario y lo real.

Amores termómetros bucales, calientes como el fuego, fríos como el hielo.

Amores y formas de amar hay tantas en esta insustancial vida; Que para gustos hay colores, para dulces hay salados. Siempre habrá uno vacante a nuestra medida donde menos lo esperamos, Pues  para eso no hay tallaje, utillaje ni instrumento de medida.



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