sábado, 2 de enero de 2021

POSADA DE LA CUERDA.

En la actualidad, los hoteles luchan a diario y centran todos sus esfuerzos por ofrecer al huésped la experiencia mas reconfortante e inolvidable. Baños inteligentes, camas mullidas con sábanas de la más alta calidad, estancias insonorizadas para que nadie perturbe el sueño de sus inquilinos… Pero hubo un tiempo en el que los hoteles simplemente eran un refugio para no dormir a la intemperie, unas paredes para protegerse del duro frío. 

Lugares humildes y sencillos sin ningún tipo de pretensión. Cero lujos y un sentido mucho más práctico y funcional.

Y lo cierto es que, en esta liga de alojamientos austeros la campeona por goleada debió de ser esta Posada de la Cuerda cuyo nombre no podía ser más explícito. Se ubicaba en la calle Atocha y se llamaba así porque los inquilinos no tenían derecho…¡ni a una cama! 

 

Como su nombre ya nos adelanta, el “modus operandi” de este alojamiento era de lo más simple. Una cuerda atada de un extremo a otro de la habitación y colgada a media altura. Los inquilinos se sentaban en una silla y apoyaban los brazos y la cabeza sobre la cuerda para descansar, aunque fuese mínimamente…

En un sentido amplio, La Posada de la Cuerda de Madrid, puedes ser relacionada directamente con un hotel que se dio a conocer en la ciudad de Londres. Lo cierto es que los huéspedes no tenían mucho para elegir, pues habían solamente tres opciones para la hora de dormir. La que más resultaba accesible para el bolsillo era pasar la noche en un banco en la callepeligroso, por cierto.

Entre tanto, el lujo para dormir consistía en alguna que otra posada en estar bajo techo en una suerte de ataúd de cartón. El punto intermedio de todo esto, estaba dormir colgado sobre una cuerda enganchada entre dos paredes por la mitad del precio. Vale decir que fue una modalidad muy utilizada por los mendigos, borrachos y las personas del mal vivirque gastaban sus últimos ingresos en dormir tirados al abandono. De esa forma, es posible hacer un paralelismo con La Posada de La Cuerda de Madrid.

De acuerdo a su postura, los clientes que iban a la posada, se sentaban en filas en un banco. Al mismo tiempo, había una cuerda justo al frente de ellos, y se colgaban como si estuvieran asomados hacia algún sitio, como por ejemplo, una valla. Aunque cueste creerlo, no solamente está La Posada de la Cuerda en Madrid. Se sabe también que los hoteles de cuerdas, a pesas de ser lo más bajo, tuvieron una existencia notoria en la capital de Francia, concretamente en París.

Para mayor detalle; cuando el reloj marcaba las 5 de la mañana venía un empleado del lugar y les cortaba la cuerda, dando por culminado el servicio. Se cree que era más cómodo de lo que pudiera parecer a simple vista, y que era la mejor opción a dormir en un suelo desnudo. Diversos historiadores, han dicho que esto era más común de lo que las personas pudieran imaginar, y respondían básicamente al momento histórico, cosa que al sol de hoy, resulta un desastre total, al que ningún turista intentaría adentrarse a una práctica de esta categoría.

Cabe destacar que algunos vagabundos, acababan durmiendo en árboles en los campos de la zona, y otros acudían a las famosas cuerdas por poco dinero, pero según dicen, resultaba de gran comodidad. Hoy en día, es difícil pensar que alguien pueda dormir así, pero si es de ubicarnos hace algún tipo atrás, queda la duda y a su vez una pregunta. ¿Pagarías por dormir sobre una cuerda?

FUENTE: SECRETOS DE MADRID.

MONCLOA.


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