Yo
no sé si me gusta o no escribir. A menudo pienso que en realidad, no sé
nada de mi mismo (o solo sé poquitas cosas).la frase tan remanida por
los psicólogos y a la vez lapidaria de "Conócete a ti mismo", seguro que
no se hizo pensando en y para gente como yo.
Querer conocer la
verdad, afrontar lo que venga, y actuar en consecuencia; eso es de
persona valiente y digna de admiración. Y yo, y yo precisamente no lo
soy. Yo soy pelín cobarde, confiado,algo absurdo e indiferente a mi
propia autodestrucción a base de torpedear mi mente con caunadas y
diretes absurdos a la par que crueles. Y yo para colmo de males
resulta... pues, pues resulta que escribo.
Y lo digo con la boca
pequeña y con voz débil casi gutural, debido a la timidez de mi ser,
aunque enmascaro con pedantería tratando de ocultar a la vista o el oído
de la gente mi propia tendencia al pesimismo, la melancolía y a rozar
siempre los niveles mínimos de autoconfianza en la cual creo que me
muevo como pez en el agua.
¿Y qué escribes?, me preguntan
algunos. Y yo sonrío tímidamente y me doy cuenta que no sé como
explicarlo. Dicen los leguleyos que si vas a juicio o te interroga la
policía, debes dar siempre respuestas claras y con voz segura, para no
parecer culpable. A mí me calarían enseguida. Me caería la perpetua. Yo
ni sé lo que escribo ni sé como lo escribo. Escribo relatos. Escribo
cuentos. Escribo neuras. Escribo guiones. Escribo “poemos” (que son tan
tontos, tan poca cosa, que no logró ni tengo valor de llamar poemas).y
no me gustaría ni mucho menos insultar al poeta de vocación. Escribo lo
que pasa por mi cabeza, pero como ya no me conozco... pues tampoco sé
que escribo. No sé si soy lo que escribo, o escribo lo que soy.
¿Por
qué pesa y cuesta tanto escribir? A veces se me ocurre una idea para
algo... no sé como, no sé qué, pero siento que es la idea más ingeniosa
que he tenido, y me pongo a ello. Me aíslo del mundo. (Como si no
estuviera con la sensación de aislamiento del mundo... siempre) y
escribo. No sé si porqué he tenido una idea relatable y plasmable en
papel, o porque la idea la he tenido precisamente, para poder escribir y
aislarme. No sabria explicarlo. Durante dos horas, dos días... nunca
más de una semana. Esa idea me da vueltas, se abre, se cierra, juego con
ella, hasta que un día, sin más aparece otra. Y asi tengo cajas con
folios escritos llenas de "obras" incompletas. Absurdas ideas,
inacabadas... que se amontonan, y a veces incluso, me parece que las
oigo, como su creador de monstruos literarios que soy, y ellas,
monstruos incompletos, moribundos que piden socorro que les dé forma o
al menos les de un final. Pero yo no puedo.
Siempre hay quien te
dice "Lo importante es que guste a los demás". ¡Y un carajo! Si no le
gusta al que lo ha parido ¿cómo gustarle a otra persona?, yo no soy mal
padre, pero si no vale no vale. La imaginación es lo único que tengo en
este mundo, creo que a veces tengo demasiada.Hay quien dice que es un
don... Pues vaya rollo. A veces quisiera ser "normal". Preocuparme por
la última gala de GRAN HERMANO o irme de chicoleo con mis amigos para
hablar de dislates políticos, pero no, Me da por escribir. Me doy cuenta
que no puedo vivir sin escribir. Y me aterra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.