Hasta 1901, cada provincia española tenía su propia hora, marcada por la hora solar: entre La Coruña y Baleares la diferencia era de 50 minutos, y la capital española se regía por el meridiano de Madrid, que tenía una diferencia solar de 14 minutos y 41 segundos respecto al de Greenwich. En el preámbulo del Real Decreto de 26 de julio de 1900 se hablaba de "la necesidad de sustituir las horas locales por otras correspondientes al meridiano del punto mis importante de la región, atendieron preferentemente las empresas ferroviarias, haciendo desaparecer la diversidad de horas correspondientes a los diversos puntos de cada itinerario". Por ello se decretaba que a partir del 1 de enero de 1901 "el servicio de los ferrocarriles, correos, telégrafos, teléfonos y líneas de vapores de la Península é islas Baleares, así como el de los Ministerios, Tribunales y oficinas públicas, se regulará con arreglo al tiempo solar medio del meridiano de Greenwich, llamado vulgarmente tiempo de la Europa occidental". También se introducía otra novedad para evitar ambigüedades: "la imputación de las horas en los indicados servicios se verificará [...] en una serie continua de veinticuatro números; es decir, con los nombres de una á doce las horas de media noche á medio día, sin añadir la palabra mañana, y con los nombres de trece á veinticuatro las comprendidas entre medio día y media noche, omitiendo las palabras tarde y noche" (Diario oficial de avisos de Madrid, 30 de julio de 1900).
A este último punto es al que los ciudadanos ofrecieron mayor resistencia porque entendieron que habría que cambiar las esferas de todos los relojes y además sería pesadísimo tener que contar dieciocho, diecinueve etc... campanadas. "Si bien puede ser útil la reforma para ciertos servicios de carácter general, para los usos sociales y para la vida doméstica no resuelve ningún fin práctico é introduce por de pronto alguna confusión [...] La transformación en los relojes de bolsillo no es difícil ni costosa. En los de pared, en cambio, es muy complicada, por tenerse que arreglar el mecanismo de las campanas. Además, en estos relojes el cambio de hora tiene un ligero inconveniente: el de la poco agradable música que ha de proporcionar el reloj cuando dé las veinticuatro, sobre todo si repite. No hay que hablar del reloj del Banco, ejemplo que cita un colega, que á las veinticuatro dará nada menos que 52 campanadas, cuatro de los cuartos y 48 de la hora repetida... Hay que compadecer á los centinelas del ministerio de la Guerra" (La Época, 6 de enero de 1901) (Madrid. 1849)
En Madrid los relojes se adelantaron 14 minutos y 41 segundos, pero no se hizo en Nochevieja sino que el reloj de la Puerta del Sol fue cambiado al terminar el 2 de enero. "En cumplimiento del acuerdo adoptado en el Consejo de anoche, hoy á las doce en punto se adelantó catorce minutos el reloj de la Puerta del Sol, para evitar los perjuicios que ocasionaba la falta de fijeza en la hora. Se ha encargado á un relojero la modificación de la esfera del reloj de la Puerta del Sol. Se fijarán las veinticuatro horas: doce al exterior y doce al interior" (La Correspondencia Militar, 3 de enero de 1901) "Con motivo de haberse puesto en vigor el decreto del Sr. Dato sobre la hora universal, es grande el desconcierto que reina en todas partes. Ayer á las doce en punto se adelantó el reloj de la Puerta del Sol catorce minutos. En casi todos los centros bancarios también se ha modificado el horario, causando no pocos perjuicios á los que ignoraban que en dichos centros se atuvieran á la reforma Dato. Realmente resulta ridículo que «para andar por casa» echemos mano del reloj de veinticuatro horas. Bueno que ese lio rija para las Compañías de ferrocarriles, navegación y Correos y Telégrafos, pero a nada más" (El Proteccionista, 3 de enero de 1901).
Como el reloj de la Puerta del Sol señala las horas con números romanos, los números interiores del 13 al 24 se veían inviables también en números romanos. Que yo sepa, no se llegó a llevar a cabo la modificación de ese reloj, ni de la mayoría de los relojes públicos. Sí se modificaron los relojes de las estaciones de ferrocarril porque los horarios de trenes venían con el nuevo sistema.
La fotografía es de un reloj de la estación de Delicias con una esfera que señala las 24 horas.
(RECOPILADO DE LA RED SOCIAL)



