jueves, 4 de marzo de 2021

EXEDRA.

 

Los antiguos griegos construían refugios públicos conocidos como stoa .
Estos estaba normalmente compuestos por un banco para sentarse en forma
curvada o rectangular, aunque también existen muchos restos de ejemplos
en los que el banco también era recto.

En sus estructuras más simples, estas
estructuras consisten en una columnata amurallada por un lado y con un
techado. A veces en estos refugios existían asientos cavados en ellos.
Las zonas para sentarse se conocían como exedrae, que traducido del griego significa “fuera del asiento”
 
 
Estas estructuras se utilizaban en
gimnasios y plazas públicas Las curvas eran las grandes favoritas, ya
que los alumnos podían tomar asiento en las clases de filosofía. Además,
también se construían en casa y jardines privados como sitio de
entretenimiento y para recibir visitantes.
Pronto
estas exedras fueron utilizadas en los cementerios griegos: La ley
griega prohibía expresamente enterrar dentro de la ciudad, así que los
caminos de entrada a estas se convertían en espacios para erigir grandes
monumentos funerarios y así mostrar el estatus familiar del fallecido y
honrarle.
 
El entierro tradicional griego dicta que
cuando una persona muere, se coloca sobre su tumba un montículo de
tierra. Poco después se marca la parcela con piedras o más tierra.
Cuando el dinero lo permitía, una lápida de piedra era la que marcaba el
sitio del entierro de manera permanente.
La relación de los griegos con los
difuntos no acababa ahí: era tradición que de vez en cuando amigos y
familiares se acercaran a rendirle homenaje y se reuniesen alrededor de
su tumba. Allí asistían con vino y manjares, que por comodidad se
colocaban sobre el túmulo de tierra.
 
Si la familia tenía suficiente dinero
para erigir un monumento a su difunto, solían escoger una tumba de mesa
para poder colocar allí las viandas de las reuniones. La siguiente
progresión lógica era construir un sitio donde familiares e invitados
pudieran sentarse a conversar, lo que llevó las exedras a los
cementerios. La exedra se adaptaba perfectamente a ese entorno: su forma
semicircular o de tres lados ayudaba a delimitar la parcela funeraria, y
su asiento permitía la comodidad de los dolientes.La representación de las exedras en los cementerios no solo se limitaron
a los griegos, si no que existen representaciones suyas a lo largo de
todos los cementerios del mundo, y esculpidas en diferentes épocas.
Maravillas arquitectónicas que sin duda realizan su cometido, ya que dan
la sensación de bienvenida y acogimiento a la nueva morada de la
persona allí enterrada.


FUENTE: Paloma Contreras.



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