Un amigo mío tomando una cerveza conmigo discernía que la peor frase de una mujer es: "Tenemos que hablar...". Pero no, la peor frase que te pueden decir es: "yo también te quiero... pero solo como amigo". (Nota, no tomo mas cerveza con el, es un gorrón)
Eso significa que para ella tú eres el más simpático del mundo, el que mejor la escucha, el más enrollado... pero que no va a salir contigo. Va a salir con un impresentable que sólo quiere acostarse con ella. Eso sí, cuando el otro le haga una putada, te llamará a ti para pedirte consejo. Es como si vas a buscar trabajo y te dicen: "Señor Alaminos, es usted la persona idónea para el puesto, el que mejor curriculum tiene, el más preparado... pero no le vamos a contratar. Vamos a coger a un incompetente. Eso sí, cuando la cague, ¿le podríamos llamar a usted para que nos saque del lío?"
Para ellas un amigo se rige por las mismas normas que una compresa: puedes ir a la piscina con ella, montar a caballo, bailar... Lo único que no puedes hacer con ella es tener relaciones sexuales.
Es que si lo piensas... Si para una tía considerarte "su amigo" consiste en arruinar tu vida sexual, ¿qué hará con sus enemigos? A mi me parece muy bien que seamos amigos, lo que no entiendo es por qué no podemos "follar como amigos".
Yo creo que la amistad entre hombre y mujeres no existe, porque si existiera, se sabría. Lo que ocurre es que cuando ella te dice que te quiere sólo como amigo, para ella significa eso y punto. Pero para ti no. Para ti significa que si una noche estáis en la playa, ella se emborracha, hay luna llena, se oyen las olas de fondo y piensas: Roberto ¡A lo mejor consigues enrollarte con ella!
Por eso tragas, porque nunca pierdes la esperanza. ¿Qué se lía con Luis? Pues ya romperá... cuando lo hace, tú atacas con la técnica de "consolador": "No llores, el Luis ese es un chulo. Tú te mereces algo mejor, un tío que te comprenda, un tío que sepa estar ahí cuando lo necesitas... Que sea alto, que sea pelirrojillo, que no sea muy guapo, que se llame Roberto... como yo".
Al menos, siendo amigo puedes meter cizaña para eliminar competencia. Es la técnica del "gusano miserable". Cuando ella te dice:
- Ay, que majo es Luis, ¿verdad?
- ¿Luis? Es muy majo, sí... un poco bizco.
- No es bizco, lo que pasa es que tiene una mirada muy tierna.
- Sí, en eso tienes razón, me fijé el otro día, cuando miraba a María.
- No la miraba a ella, me miraba a mí.
- ¿Ves como es bizco?
El colmo es que las tías consideran que tienen una relación "superespecial" con un tío cuando pueden dormir con él en la misma cama y que no pase nada. Pero bueno, ¿lo "superespecial" no sería que sí pasara algo?
Un día después de una fiesta, te quedas ayudándola a recoger, como haces siempre, y cuando acabáis, ella dice:
- Huy, es muy tarde, ¿por qué no te quedas a dormir?
- ¿Y donde duermo?
- Pues en mi cama.
A ti te tiemblan las piernas: "¡Ésta es mi noche, se han alineado mis chacras!" Al rato te das cuenta de que no son precisamente las chacras los que se han alineado, porque ella, como sois amigos, con toda la confianza, se que queda en camiseta y bragas, y tú, visto lo visto piensas: "Me voy a tener que quedar en calzoncillos... con la alineación de chacras que llevo encima".
Así es que te metes en la cama de un brinco y doblas las rodillas para disimular.
Ella se mete, te pega el culo y te dice: "Hasta mañana". ¡Y se duerme! "Pero bueno, ¿cómo se ha podido dormir tan pronto? ¿Pero esta tía no reza ni nada?".
¡Estas acostado con la tía que te gusta! Al principio no te atreves a moverte, para no tocar nada. Sabes que si en ese momento hicieran un concurso, nadie podría ganarte: eres el tío mas caliente del mundo. ¡Y que larga se te hace la noche! Te vienen a la cabeza un montón de preguntas: "¿Tocar una teta con el hombro será de mal amigo? ¿Y si es la teta la que me toca a mí?". Pero después de muchas horas ya solo te haces una pregunta: "¿Seré realmente gilipollas?".
No puedes creer que estéis en la misma cama y no vaya a pasar nada. Confías en que en cualquier momento se dé la vuelta y te diga: "Venga Roberto, que ya has sufrido bastante, ¡hazme tuya!". Pero no. A las tías nunca les parece que hayas sufrido bastante. Y mira que sufres... Porque tienes toda la sangre del cuerpo acumulada en el mismo sitio. Se han dado casos de hombres que han llegado a reventar.
Pero ahí no termina tu humillación. A las siete de la mañana suena el timbre de la puerta:
- ¡Ay, es Luis!
- ¿Luis? ¿Pero no le habías dejado?
- Ya te contaré, que ahora tengo prisa. Se me olvidó decirte que iba a traer sus tres perros, porque como nos vamos a la playa todo el día y parte de la noche, yo le dije que los perros, mejor que contigo no iban a estar con nadie. ¡Qué tu eres un amigo!
-Tienes mala cara, ¿has dormido bien?
Y ahí te quedas con los perros, que ésos sí que son los mejores amigos del hombre.
Y al final te alineas tu solito las chacras, para no perder costumbre.


