miércoles, 21 de abril de 2021

DON NICANOR TOCANDO EL TAMBOR .

 



Los juguetes para niños siempre han existido, pero la industria no pareció interesarse por su producción masiva, accesible y asequible para todos hasta bien entrado el siglo XX, en España. Fue así como pequeños artesanos y vendedores ambulantes hicieron de esta fabricación su negocio, distribuyendo sus limitadas producciones en ferias, verbenas, mercados o por las calles de las grandes ciudades. Juguetes tan simples como imaginativos, realizados con recortes sobrantes de fábricas dedicadas a otros productos, llegaron a las manos de niños y niñas siendo, en muchas ocasiones, uno de los pocos regalos que obtendrían en su infancia. 
El juguete artesanal más famoso en Madrid fue don Nicanor tocando el tambor, de origen incierto y cuyos primeros datos encontrados se remontan a la última década del siglo XIX. 

Hay quien mantiene que el creador de don Nicanor tocando el tambor (porque su nombre consta de estas cinco palabras) fue el segoviano Acacio Talega, primera criatura en confeccionar un muñeco con un pito adosado en la trasera y cuyos pequeños brazos tocaban un tambor que se accionaba mediante un fino cordel; el juguete se llamó Nicanor en honor al padre del segoviano. Pero la paternidad del juguete, compuesto de doce piezas que en origen se fabricaba a base de cartón, caña, pedazos de lata y retales nuevos o usados, está aún por demostrar. 

Don Nicanor tocando el tambor fue el primero de una colección de juguetes artesanales que competían en las calles de Madrid: “El ratón y el gato, diversión para un susto”, “don Jerónimo subiendo por la cuerda”, “la cartera mágica”, “don Toribio que saca la lengua”, “la rata mecánica”, “el gallo hincando el pico”. Pero el único que llegó a participar en París, en el IX Certamen benéfico de sesenta y nueve naciones, allá por diciembre del año 1964 y cuyas ventas resultaron ser las más fuertes del pabellón español de la muestra, fue don Nicanor tocando el tambor. (Junto al palo de la fregona y el del pirulí, fue toda una aportación de la inventiva española en el extranjero, como vemos). 

Los vendedores ambulantes de don Nicanor solían poner a la venta su mercancía en la primavera y el verano de Madrid. La Puerta del Sol era en los años finales del siglo XIX, un lugar en el que se vendía de todo: Gomas de paraguas, “El calendario zaragozano” con los pronósticos del tiempo de Mariano del Castillo Ocsiero, libros de poesía. Sin duda cada uno de estos comerciantes debía gritar a pleno pulmón las excelencias de sus géneros, mientras los vendedores de don Nicanor utilizaban como reclamo el pito y el pequeño tambor del juguete para interpretar con destreza los pasodobles y las melodías de moda. 

Ya en el siglo XX uno de los más famosos comerciantes de don Nicanor tocando el tambor fue Victoriano Arias, quien obtuvo por primera vez licencia municipal para vender el juguete en la Puerta del Sol y en el Rastro madrileño, durante el año 1981 y siendo alcalde Enrique Tierno Galván (1918-1986)


Fuentes:
Hemeroteca de la B.N.E.
Eladelantado.com
Prensahistorica.mcu.es

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