Esta noche abro el camino hacia la redención, el continuo sacrificio en este calvario llamado mundo me asegurará la vida eterna, reconciliandome con las lágrimas y los reproches recibidos. El agujero por donde se escapan mis valores y el calor del sol se hace más hondo; yo que he sido dueño de el, se le olvida a veces de a quien pertenece. Empiezo a caminar semi dormido con ganas de enfrentarme a los prejuicios y sin miedo a que me vean beber solo.
Por todas partes veo a los hijos del “no te olvido” y de los “no dejo de pensar en ti” poniendo zancadillas a mis ganas de huir, a mis ganas de decir mil pensamientos aunque ya sean fútiles y banales.
No ceso de repetir en voz alta que me equivoco, no ceso de hacer ruido porque me tranquiliza.
Habia oído la palabra ausente en multitud de ocasiones y es justo ahora cuando entiendo su verdadero significado. Fugaces introversiones me habían dado alguna noción, pero hasta hoy, sólo hasta hoy había sido sólo un adjetivo para justificar su omnipresencia.
Toma el camino hecho, la senda de las flores, donde el sol brilla y donde no hay alimañas. La noche en la que habito y la guarida, que es mi morada, solo están dispuestas al cariño y la magia. Todas esas cosas que había perdido y que ahora quiero recuperar, ahora tú lo haces posible.
Nada está dispuesto a abandonar nada, sin embargo tengo un pelo tuyo en mis manos que se niega a marcharse, que no se doblega a mis ultimatums. Me mira con desafio, se ensaña con mi debilidad y me obliga a pensar en ti.
He asesinado a todos los cómplices, he borrado todas las huellas, he fabricado una coartada y ahora me obligas a declararme culpable y a sufrir cadena perpetua. Soy un niño malo que pagará por una mirada, por unos besos, por una señal.
La puerta de mi casa escenifica la tumba que me espera, el reino que me espera escenifica la puerta que quiero cruzar. La anfitriona de ambas cosas ironicamente es la misma, es la dualidad, es el enfrentamiento amor-desamor. Es lo que me mantiene alerta, lo que hace que no sea capaz de acostarme sin percibir el más mínimo movimiento sísmico en los cimientos de mi personalidad.
Allá donde tu te quedaste callada yo gritaba sin temor a ser escuchado. Veo como pasan las horas mientras imagino vidas enteras contigo.
Me doy cuenta que esas vidas son utópicas, me anticipo al final, me doy por vencido, me abate la idea de los días sin ti y sobre todo de las noches sin ti. Ha pasado un fin de semana más, quiere decir otra semana de espera, otra causa perdida...

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