sábado, 5 de febrero de 2022

ADELANTÁNDOSE A LA VIDA.


 

En el barrio le decían que era un tipo muy acelerado, obsesivo y a la vez con mucho temor por el futuro, maestro de la contradicción en un grado supino, marchaba como alma que lleva el diablo por las calles antes de salir de casa, Que siempre solía responder a preguntas que aún nadie le había hecho, que felicitaba a su familia y amigos un día antes de cada cumpleaños, que se presentaba antes de que lo llamaran, planificaba reuniones aún no programadas y solía ganar discusiones que aún no se habían llevado a cabo. Que Corría antes que caminar y caminaba antes de llorar, juzgaba antes de mirar, amaba antes de conocer, olía las flores antes de saliesen de su capullo y veía amaneceres a medianoche.

Tanta era su prisa cuasi ansiosa que cruzaba puentes sin construir, aullaba de dolor sin ser herido y se vengaba sin llegar a ser traicionado; destruía antes de haber hecho, se decepcionaba con la gente sin haber ni tan siquiera confiado, aprendía lecciones antes de recibirlas y se quebraba sin haber estado completo.

Él mismo pregonaba a viva voz ser un adelantado y siempre enfocado y se sentía orgulloso de ello; comía sin tener hambre, bebía sin sed, hablaba sin haber pensado lo que decir, dejaba sin haber tenido, ganaba y a la vez perdía sin haber jugado, sabía los finales sin haber ni tan siquiera empezado, llegaba a metas sin participar, erraba sin haberse arriesgado y lo que realmente sucedió es que murió antes de realmente haber vivido.

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