"Todos somos arquitectos del destino, viviendo entre muros de tiempo, así que no mires tristemente el pasado, no va a volver."
-Henry Wadsworth Longfellow.
Y es del todo cierto que todos de algún modo u otro somos arquitectos y además constructores de nuestro destino, vivimos enclaustrados entre los muros del tiempo, obsesionados con acabar nuestra construcción, siempre perfecta, pintada de nuestro color preferido, reluciente para que sea la envidia de todo el mundo. Pero por mucho que intentemos alcanzar la perfección, nunca, nunca conseguimos aquello que queremos, solo si lo haces con el corazón, podrás rozar la perfección.
Vivimos en un mundo paralelo donde la gente puede hacerte feliz o bien hacerte sufrir, donde es difícil construir y fácil destruir, muy fácil negar pero muy difícil reconocer, es difícil aceptar la realidad, o es blanco o bien negro. El miedo es ventajoso, pero nosotros intentamos borrar la realidad para llegar a entrar en la ficción, donde el miedo es inexistente, donde el dolor no existe, donde todo lo que llegamos a ver es felicidad, donde los pájaros pintan de rosa el cielo, reluciente, donde todo el mundo se trata bien, con cariño, con amor. Pero todo esto es solo una ilusión, un factor más de la ficción, un pensamiento ilógico, una distorsión de la realidad, donde es nuestro corazón el que manda.
De corazones hay de muchos tipos; hay que se esconden y otros que huyen, hay que se hacen tentadores y otros que nos hacen sentir tristeza, incluso hay de románticos, de lunáticos, inalcanzables, distantes, solitarios, correspondidos e incluso de sensibles. Pocos sobreviven al desamor, muchos otros esperan una segunda oportunidad y otros que esperan a su " media naranja ".
Y me pregunto por que la gente quiere cerrar los ojos a la verdad, ¿porque no aceptan la realidad como es? Puede que la mejor respuesta sea no preguntarse el porque. Nos mentiríamos diciendo que siempre decimos la verdad, que siempre hacemos el bien, que somos perfectos en la amistad, que nunca fallamos a alguien, pero ¿sabéis que os digo? no soy perfecto, pero os lo juro que lo intento. Sé que a veces no soy la persona que todos quieren que sea, y que ha veces me comporto como un auténtico petulante impertinente. Puede que haya cambiado, puede que del antiguo yo solo quede un recuerdo, una simple chispa que en cualquier momento se puede apagar. Puede que ni me reconozca, ni tampoco la gente de mí alrededor, pero en lo más oscuro de mi corazón sigo siendo yo, con mi timidez, con mis secretos, con mi antiguo pasado, pero ahora solo finjo ser lo que otros quieren que sea.
Aprendí que lo difícil no es soñar, sino jamás cumplir los sueños, y un día cualquiera decidí seguir adelante pisando fuerte, decidí no esperar a las oportunidades, sino yo mismo salir a buscarlas.

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