domingo, 8 de diciembre de 2024

SEGUIR.

No sé en qué camino andaré; no sé si quiero desviarme, cambiar de ruta, coger un desvío que antes no quería coger. Pero sigo. No retrocedo lo ya andado. Hay veces que todo me parece una carretera rodeada de un paramo con un paisaje árido; pero se a ciencia cierta que cuando esa cuesta termine y empiece a bajar, estará el mejor paisaje que nunca haya imaginado. Pero, para ello, tengo que seguir.

La realidad es que somos viajeros en esta vida, y el saber que es transitoria y algunas veces efímera nos hace anestesiamos con miscelaneas para olvidar esa impostergable realidad ese suceso inevitable, y esa anestesia nos hace olvidar luchar por lo que realmente deseamos, en otras palabras de vivir nuestra auténtica y deseada vida.

Uno de los mayores aprendizajes que la vida me ha dado y me sigue dando es el concepto de "seguir". La vida pasa. Está bien detenerse, mirar alrededor, comprobar si estamos recorriendo el camino que hemos decidido, el que nosotros queremos recorrer. Hay veces que el detenerse se prolonga; y llegan los bloqueos mentales y campean los "bulanicos" de un lado a otro en la cabeza.

Donde empiezas a pensar que una vida sin errores, una vida sin riesgos. ¿Qué clase de vida es?

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