Un ojalá tardío es un lamento a la vida cuando ésta viene a saldar las cuentas. Un despertar a la realidad cuando te golpea con fuerza y no deja que te levantes de nuevo. Es un recordatorio de resignación ante un cúmulo de «por si acasos».
Una liberación de los miedos que te atormentaron tiempo atrás y que te permite ver las cosas con claridad desde el lado equivocado del camino.
Ese ojalá te permite llegar a lo más profundo de tu alma, donde residen tus mayores deseos, aquello que más anhelas. Una epifanía mental en un momento que crees perdido, que ya no hay solución. Ese torbellino de claridad y arrepentimiento puede afectarte más de la cuenta si te dejas llevar por los sentimientos opuestos entre sí. Piensa, por un momento, que nada está perdido hasta que se acaba el juego. Vive tu vida pensando en lo que va a ser, en ese momento en que te llegaría un ojalá tardío, e intenta adelantarte a sus efectos encaminándote hacia lo que realmente quieres.
Ojalá la vida nos hubiera sorprendido en otro momento, en otro lugar, con otros sentimientos. Ojalá ambos nos hubiéramos animado a volver a empezar o simplemente mirarnos con otros ojos. Ojalá no hubiéramos sido tan mezquinos de amor. Ojalá hubiéramos tenido otras voluntades. Ojalá los rotundos adioses hubieran sino un simple hasta luego. Ojalá no hubiéramos formado una alianza tan imbatible con la soledad. Ojalá hubiéramos podido darnos cuenta que éramos dos locos desesperados buscando una excusa para salir de la tristeza donde quedamos enjaulados, ojalá nos hubiéramos dado cuenta que éramos la más hermosa excusa.
Pero aun con todos esos ojalas cumplidos, nuestro destino no era terminar juntos. Ojalá seamos capaces de burlar al destino para vernos otra vez.
Me encantaría retrotraerme en el tiempo y ver esa versión mía del pasado e implorarle con el alma que no te deje ir. Qué si bien el amor puede parecer complicado y estúpido a veces, valía la pena tomar el riesgo.
Ojalá aquella versión mía hubiera abierto más su mente en vez de cerrarse al miedo. Si yo pudiera hablar conmigo mismo en aquel entonces, le diría que el amor es universal, qué es bueno dejarse llevar por él y que eso de vivir esperando sólo es comparable a una muerte lenta.
Quiero regresar el tiempo sólo para escucharte hablar una vez más y disfrutar de cada expresión o ademán tuyo cuando te pones eufórica; quiero que tus ojos me miren de nuevo cuando hablo sin sentido y que me hagas sentir como si fuera alguien muy elocuente o inteligente. Quiero vivir nuevamente aquella mañana, cuando “ En el parque” de Miguel Ríos sonó en la radio y ambos cantamos, nuestras miradas delataban lo sorprendidos que estábamos por amar. Sólo necesito regresar a aquel momento en que tanto vacilamos para unir nuestros labios, revivir aquella emoción que me recorrió cuando tomaste mi rostro para besarme. Tus labios no los olvido, trato de pensar en ellos tanto como puedo para que la sensación de tenerlos sobre los míos nunca se vaya…
Si es que existen más realidades, ojalá yo haya apostado por ti y estemos siendo endemoniadamente felices. Ojalá no hubiera demostrado tanta inseguridad, ojalá te hubiera hecho saber que nadie me había hecho sentir tan valioso… ojalá te hubiera hecho sentir como lo más especial de mi vida.

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