Dicen que una noche de tormenta llegó una mujer a las
puertas del convento huyendo de algo o alguien, sollozando y pidiendo asilo por
caridad cristiana.Dicen que desde ese día nada fue igual en ese lugar. Dicen de
una monja que es demasiado provocativa; que, cada día antes de que amanezca, se
asea con aires de sensualidad y después introduce su esbelta figura dentro de
la negra túnica, impoluta y quizás un poco pequeña para su talle; pero de
mangas muy largas que cuidadosamente ella remanga hasta sus muñecas, dejando
ver unas manos de uñas pintadas de fucsia. Dicen que es muy sensual. Que cuando se recoge el cabello le cuesta dios y ayuda de largo que lo tiene y que por lo cual con sumo cuidado se pone su velo. Dicen que se maquilla, que se mira en el espejo continuamente y que sonríe satisfecha. Dicen que en los parterres que adornan la entrada de su celda siempre hay colillas de cigarrillo marcados de pintalabios y siempre rosales vacíos de flores. Dicen de una monja que frente a un espejo se queda aletargada, sumergida en un infierno de disyuntivas existenciales, con sus labios a medio pintar. Dicen de una Monja que se hace llamar Esperanza. Dicen que en su primer día en el convento al recorrer las instalaciones, se perdió. Tras caminar despavorida y asustada entre los laberintos del convento, llegó a una gran biblioteca. Ella; amante de los libros, se sintió como en el paraíso terrenal, pero mirando de reojo las paredes de piedra y mortero tenía la sensación que estaba siendo observada.
Dicen que la monja después de recorrer los pasillos llenos de libros apilados en estanterías polvorientas y de leer las inscripciones de varios de los estantes, llegó a uno que acaparó su atención en total magnitud. Dicen que la inscripción decía “A coelo usque ad centrum”. Era una colección compuesta de tan sólo dos libros. Cuando ella leyó en voz alta esta inscripción que en español significa: “Del cielo al centro de la Tierra”; dubitativa pensaba sobre de qué podrían tratar los libros que habían atraído su atención.
Dicen de una monja que después de leer esos dos libros, salió furtivamente del convento en plena madrugada y jamás se supo mas de ella. Dicen que simplemente prefería el infierno terrenal porque ese no era el cielo que anhelaba. Aunque; se dicen tantas cosas...
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