miércoles, 21 de octubre de 2020

ESCRITORES Y POETAS SIN NOMBRE.

A mi modo de ver; siempre desde una postura subjetiva, los escritores de prosa y los poetas se asemejan tal cual a carpinteros de la literatura; en la que la mayoría usan clavazón muy afilado pero con cabeza en forma de corazón; porque es lo que ponen cuando se enfrentan a unos folios vacíos. Escribir son unos ojos mirándote y los tuyos correspondiéndole. Escribir debería ser tan natural como es la visión de un cuerpo desnudo; es plasmar en un papel el nacimiento de la vida, con sus pros y sus contras; pero la vida está llena de dicotomías. Escribir es hacer letras tangibles una voz dulce y gutural salida directamente del corazón...la ilusión, la desesperación por amarse, la alegría y la tristeza de un adiós.

La escritura está en todas partes, se refleja en los niños, en el brillo de unos ojos enamorados, en una puesta de sol y en una luna llena; en el nacimiento de una flor, en el ronroneo empírico y acompasado del sonido de la lluvia. La mayoría de la gente se pierde estos regalos que le da la vida, no saben valorar lo que el día nos depara, así ni para lo bueno ni para lo malo;  no saben valorar las señales maravillosas que nos da la naturaleza y por ende la vida.

Yo, quiero ser escritor. Lo sé, lo sé por la forma que tengo de ver las cosas. Un escritor no mira, observa; no oye, escucha; percibe los sentimientos a kilómetros. Yo quiero ser escritor y lo sé por mi capacidad, por mi intuición. Saber ver o escuchar no es algo que se aprenda, es un don que no todos tienen. Algunos incluso no lo saben o están demasiado ciegos para verlo. Saber entrelazar frases como rimar no es escribir, para escribir hace falta transmitir. Un escritor sabe que en una melodía no solo se escuchan unas simples notas, con sus alteraciones o silencios; en una melodía se esconde un secreto no revelado que no todo el mundo podría percibir. Porque percibir el secreto de ésta es como encontrar un tesoro, es como encontrar el alma que habías perdido. La música enternece, mima, cura al igual que las palabras bien escogidas. 

Si, yo quiero ser escritor, escribo pensamientos y sensaciones que luego acabarán en un cajón porque, en un mundo tan superficial, si no tienes nombre o " padrinos " no eres nadie. Pero no importa, no escribo para la gente, escribo para mi, porque me alegra la vida; un bolígrafo y un papel me cura las heridas, me seca las lágrimas y me hace reír. Conozco demasiados escritores sin nombre, anónimos, que guardan sus obras, las rompen y les da igual. No escribas por los demás, escribe por ti mismo y no esperes que el texto que escribes te solucione la vida. Yo escribo y no gano dinero por ello, ni nombre, ni premios, ni tan siquiera un libro en una librería; pero tengo el convencimiento irreal o cierto de que saber escribir medianamente es como una bendición que me ha sido concedida. Ya se que todo el texto hasta ahora suena pedante, pero... ¿que sería un escritor sin su vitola de pedantería?

Quiero ser escritor por todo esto, por saber agradecer una palabra bonita, por saber valorar un gesto y valorar lo que nadie valora. Quiero ser escritor por no pararme a pensar en las faltas de ortografía o si un texto ha quedado perfecto. Lo soy por saber escuchar las melodías; por ver algo bonito en lo normal, por llorar con una imagen o por emocionarme con un texto. Quiero ser escritor, insisto, por creer en el amor, en la verdad, en la libertad, en las personas. Lo soy por creer en un amor eterno, ese amor en el que no hace falta hablar para decir un “te amo”, en el que una rosa significa más que una simple flor o en el que una canción representa más que cualquier hecho.

Los escritores deambulamos entre mil caminos para perdernos traficando con frases y versos; aquellos escritos que sobre la piel se emponzoñan, Letras que fueron, son y serán alimento y cebo de almas errantes y necesitadas que anhelan con el sueño de revolcarse entre sus sentimientos una vez mas, y confundirse en la maraña de frases y rimas que les hace reconfortarse al sentirse espáticos con lo que están leyendo. Sentimientos que fluyen y transmiten a su mano mientras beben un café caliente, vino, absenta, ron; Lo hacen también unas veces llorando y otras muchas  sonriendo tras el velo del humo de mil cigarrillos... Ronroneando con el diccionario y rumiando pensamientos que escriben; que muchas veces son buenos y dignos de ser leídos. Merecen el éxito porque son admirables y estupendos poetas y escritores... Y todavía no lo saben.

 

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