jueves, 22 de octubre de 2020

CASI MEJOR ECHAR LAS PERSIANAS.


Claro que hay un hecho incuestionable y licito. No es otro que todos tenemos derecho a escribir, publicar y vender, ¡faltaría más! porque la generosidad de los lectores; en mi caso de blog, nos permite estar ahí. Pero antes que aprendiz de escritor soy lector, yo diría que un ávido lector, siempre lo he dicho y así quiero que se me reconozca. En mi día a día convivo con un libro entre las manos, yo desde hace mucho no concibo la vida sin enriquecerme y llenarme de lo que me ofrece un libro, esas fantásticas fábulas, historias y mentiras; unas veces crueles y otras no tanto, que salen de la pluma de gente a la que admiro. 
 
Dada la vorágine y malas expectativas literarias en la que estamos inmersos actualmente, hay muchísimos escritores y escritoras con sobrado talento que les impide lanzarse al mar que nos ofrece unas cuartillas y una pluma, porque viven en el temor que acabaran perdidos entre las olas del ostracismo y la indiferencia. Pero hay otro motivo que ocurre mas frecuentemente del que creemos, ¿qué motivo? Pues es uno tan simple como el que no valen para poner zancadillas, menospreciar el trabajo de los demás, ni cuanto menos hacer sombra ni luz de gas a nadie. 

Y mucho menos bombardear al personal con ridículas y constantes súplicas de que les lean como veo muy a menudo. Otro motivo ya propiamente técnico es que se ven avocados a ser hasta de publicistas de sus escritos, tocando puertas, peloteando a unos y a otros para que promocionen su obra, aun siendo un primer espada de las letras y renglones se ven inmersos en temas burocráticos ajenos a ellos y que serian mas propios de las editoriales y liberar carga y así el escritor o escritora dedicarse a lo que realmente sabe hacer o lo que es lo mismo: lo que es en si una hoja y un lápiz, Claro que para recoger hay que sembrar, pero ¿no sería más honesto sembrar con esfuerzo y trabajo, y demostrando lo que vales como escritor en vez de untando vaselina? No sé; por poner algún ejemplo: cuidando tus publicaciones en las redes sociales (me refiero a evitar las faltas de ortografía y las expresiones sacadas de la manga y de contexto léxico, cosa que ahí entono yo el MEA culpa. Pero en mi pena va la penitencia), regalando algún relato o escrito a tus lectores para que vean de qué pasta estas hecho o simplemente viviendo y dejando vivir, otorgando a los lectores el derecho a decidir si leerte o no.

Veo con preocupación que no somos conscientes de que la «era digital» está generando que los libros se publiquen de forma masiva, y no nos damos cuenta de que la calidad literaria está disminuyendo a pasos agigantados. Estos tiempos que estamos viviendo serán recordados en un futuro, de aquí está surgiendo una inmensa cantera de autores que serán los que representen a la literatura española en los próximos años… ¿Os gustaría que nos identificaran como la generación “todovalecontaldepublicar”? 

Creo que las editoriales deben y tiene que ser mas valientes si pretenden subsistir, tienen que decidir separar el grano de la paja y buscar nuevos valores literarios, cuando se va de fracaso en fracaso muchas veces hay que hacérselo mirar y quizás enfocar el tema desde la perspectiva del raciocinio y la lógica. Porque somos lectores, consumidores de un producto por el que pagamos, aunque sea un precio simbólico, y nos merecemos que se nos dé un buen servicio. ¡Por menos he visto a la gente devolver un vaquero en la tienda! insisto, todos tenemos derecho a escribir y publicar lo que nos dé la real gana, pero a los lectores no hay que tomarlos por tontos. Si tú no pones de tu parte antes de publicar, acepta que columnas como esta te piquen. Luego, ya si acaso te rasgas las vestiduras…AUNQUE CASI ES MEJOR ECHAR LAS PERSIANAS.



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