Viajo perdido; limitado a dar manotazos a ciegas sin
alcanzar un deseo que se escapó hace años o nunca existió...Vuelvo a visitar el
hayedo con dos esperanzas. Una: Reencontrar la fuerza de voluntad que tiré a la
basura. Dos: encontrarme a mí mismo y alcanzar un sueño perdido.En el hayedo casi rozo ese sueño y mi corazón vuelve a latir rodeado de vida y calor, pero en la crudeza del bosque; la realidad se presenta en carne viva, arrebata mi consciencia y está muy cerca de hacerme desmoronar como un terrón de azúcar. Tal vez es porque la soledad inmersa en un bosque me enloquece y eso hace que me de cuenta de mi oscura y triste realidad: Mi corazón está roto... Me repongo de esa sensación de tristeza y soledad y camino. Tan solo camino con el único afán de descubrir nuevas sensaciones y recordar antiguas.
Disfruto de lo que me rodea, me siento bien, me siento vivo; en completa armonía con un ambiente que desde siempre he sabido disfrutar y sobretodo valorar. Camino, y al caminar me dejo llevar por todo aquello que voy percibiendo; consigo que mis sentidos se fundan con el entorno, mis ojos ven más allá de bosque de hayas que se pierden en el horizonte, más allá de las grandes montañas inclusive el Ocejón. Mis oídos permiten que mi mente descubra sonidos que el tiempo pasado en la urbe me habían hecho olvidar y que ya ni recordaba que existiesen, sonidos maravillosos, sonidos inimaginables. El crepitar de las ramas bajo mis pies al ser pisadas por mis botas; el canto de los pájaros que llena el monte de sonidos imposibles, el discurrir armonioso del agua en el arroyo... el sonido ronco del agua chocando contra las piedras del torrente de agua.
La gran variedad de aromas que se conjugan en el ambiente alterando mis pituitarias y provocando en mi sensaciones próximas al éxtasis, el aroma de las flores me escoltaran como celadores hasta la salida del hayedo. Ese olor a tierra y madera húmeda, el olor a la tormenta recién caída. Un conjunto de olores que el hayedo me regala de forma desinteresada, pidiéndome tan solo dos deseos: que me relaje y lo disfrute. Saboreo la acidez de las moras silvestres deleitando mis papilas gustativas con sabores que tan solo la naturaleza es capaz de crear en su hábitat, no saben igual en el calor y protección que proporciona un hogar...Y el tacto; siento como la brisa recorre mi cuerpo a cada paso, siento la tierra bajo mis pies, la noto palpitar, siento la rugosidad milenaria de las rocas al apoyarme para salvar escollos, siento el agua escaparse entre mis dedos cuando me acerco a un río a beber y refrescarme...siento como mi rostro se humedece poco a poco al acercarme a la cascada y millones de partículas minúsculas de agua al chocar contra las rocas vuelan hasta posarse en mi...siento tantas cosas que mi mente tan sólo piensa en seguir el camino para seguir viviendo, para seguir viviendo.
Me siento egoísta ante tanta generosidad, sucio conviviendo ante tanta belleza, un déspota ególatra y orgulloso ante todo lo que se abre ante mi a cada paso....pero a la vez arropado, comprendido. Solo puedo mostrar agradecimiento por que una vez más el hayedo abre sus brazos a uno de sus hijos sólo para hacerle ver, para hacerle saber, para recordarle que el también forma parte de semejante espectáculo, y así, tan solo camino. Mis piernas avanzan sin que yo repare en ello, mis ojos por primera vez ven todo lo que miran, mis oídos oyen todo lo que escuchan, y mi piel siente todo lo que toca. Mi cuerpo esta fundido con el paisaje, se mueve con él, varía con él, vive en él... es él.
Mi objetivo es llegar, sentarme, reflexionar junto a la haya que siempre desee que conocieses; reflexionar sobre que ha sido de mi vida y luego volver para contar que la vida es más que levantarse temprano y trabajar, que es más que hambre y enfermedades, que la vida tan solo es vida para el que realmente sabe vivirla. Poder contar a mi regreso no solo todo lo que he visto, sino también lo intangible, contar todo lo que he sentido. Sentarme con los míos y más allá de burlas y bromas sobre mis palabras, hacerles ver que la tierra no es lo que nos cuentan, no es lo que vemos en los medios, la tierra es y será lo que deseemos que sea en nosotros... hacerles participes de la inmensa alegría que recorre mi cuerpo mientras avanzo por esta senda, por este camino.
Veo como el sol se aparta perezoso tras los montes nevados, pronto la luna seguirá sus pasos hasta posarse sobre mi, alumbrando el sendero y cambiando el color de todo lo que estoy viendo, la montaña pasa a ser de un color anaranjado en las zonas donde el sol aun reposa, y amoratado en las que la sombra poco a poco fagocita los colores. El cielo muestra todos sus matices durante el tiempo que transcurre entre el amanecer y el atardecer, los cantos de los pájaros van cesando a la vez que otras aves de vida nocturna se desperezan en sus hogares.
Sin apenas darme cuenta la noche se ha posado sobre mi, todo ha cambiado, todo menos mis sensaciones, que siguen permaneciendo llenas de absoluta felicidad, agradecimiento, y libertad absoluta. En una oquedad en la roca me resguardo del frío que trae consigo la oscuridad y el relente de la noche. Enciendo con cuidado un pequeño fuego que me dará el calor necesario si la temperatura baja demasiado. Antes de recostarme anoto en mi pequeño block de notas todo lo vivido para después plasmarlo en mi libro, pues aunque hoy me parece imposible olvidarlo, la cabeza es caprichosa y... cuanto mas la miaAl plasmar en mi block las vivencias de la jornada no puedo dejar obviar detalles que antes pasaron inadvertidos, que al calor de la hoguera cobran importancia. Como la mariposa que se poso sobre mi brazo mientras contemplaba el paisaje apoyado en el tronco de una haya del sendero natural, detalles que sin querer dejé pasar y ahora al recordar me hacen sonreír antes de dejarme caer frente al calor de la fogata y el acomodo de la almohada que hoy será mi mochila... antes de llegar a dormirme; siento que fuera empieza a diluviar, parece que la naturaleza aun tiene regalos para mi. Esta noche dormiré con música, una de las más bellas sinfonías que nadie nunca creó....llueve y entonces... duermo.

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