jueves, 13 de junio de 2019

EN LA NOCHE.

Las noches de la urbe crean un microcosmos que es caldo de cultivo para encontrar lugares obscuros y garitos de ambiente nocturno donde es bastante fácil jugar a la comba con los cordones umbilicales que nos unen a todos. Cuando las alfombras voladoras de humo pasean al compás del ruido que perfora los oídos, y los brebajes en vaso de tubo y polvos mágicos deslían todos nuestros nudos gordianos en la cabeza. A las pocas personas que pasan por el garito las sigo con la mirada, intento llamar su atención, pero siempre están inquietas y esquivas. Como mucho se toman un par de cañas y luego se largan de allí. Todo el mundo parece estar de paso últimamente en esta ciudad; todos menos yo. Yo sigo ahí; viviendo de noche, como he hecho siempre, pero la gente ya no sale como antes. Todo es mucho mas patético, pero mucho mas fácil también. Empatizan y entran en contacto los deseos humanos; unos inducidos por el olvido, otros por el despecho y otros simplemente por quemar sus ratos de asueto. Fantasmas vestidos con lágrimas de impotencia encubren tu cara pero cuando abres los ojos y te descubres dentro de una cárcel de hormigón armado, cañerías, cables y ondas hertzianas, perfume de aceite de la calefacción y geles de baño.... Todo eso unido al olor a coño, alcohol y sudor bañado en humo que ha impregnado tus sábanas. (luego el agua tibia te purifica, vuelves a nacer e instantáneamente te haces otra vez ciudadano de ese microcosmos nocturno)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.