Acostado en la cama, contemplo el cielo nocturno que me
brinda la claraboya transparente que hay justo encima del tálamo. Un cielo ralo
de nubes , tan impoluto de contaminación luminaria como atmosférica que si
hubiese querido contar las estrellas, seguramente esa noche no habrían podido
terminar de hacerlo. El firmamento estaba diáfano, y el techo del planeta
parecía estar cubierto en su totalidad por aquellas lucecitas blancas que
salpicaban en perfecta armonía el telón azul oscuro que los cobijaba.Palpo la suavidad de las sábanas zigzagueando las palmas de las manos entre ella tratando de localizarte, no es demasiado grande esta cama como para haberte perdido en ella pero la ansiedad me sobrepasa, solo el contacto de tu piel puede colmarme de tranquilidad. Me choco con tu brazo, está tan acolchado que lo uso de almohada así no te escapas de mi vera, se está tan a gusto aquí que odio que exista un mañana por no decir un amanecer. La luz de la luna me brinda un haz lumínico, que reflejado en la lámpara de la mesita de noche crea un crisol de colores formando un curioso caleidoscopio que me hace esbozar una sonrisa ante tal escena.
Poniendo un símil; es como dormir en una discoteca amenizada con la melodía y acordes del silencio. Te veo tan rendida al crepúsculo y el sosiego que otorga, que me parece divertido mirarte al mismo tiempo que te recorro tu espalda, siempre retiras mi mano, las cosquillas que te producen te enervan. Te ves tan débil e indefensa... mis brazos te rodean pero tú no me respondes así que me retiro a mi lado de la cama para poder acomodarme frente a ti. Retiro lentamente un rizo de tu flequillo que puebla y oculta tu frente y el aroma a ti me embriaga, creo que podría recordarlo toda la vida e identificarlo de entre un millón porque es una marca olorosa intrínseca en mi chica.
Cierro los ojos disfrutando de la sensación, pero inmediatamente los abro por si aún sigues conmigo y compruebo que el oasis aún es visible, corroboras mi percepción con tu mano en mi cadera, una visión tangible. Me buscas con tus labios y te encorvas simulado mi postura, encajamos, tus rodillas a mi espaldas en forma fetal. Me siento pleno, henchido de paz y sosiego. Podría acabar el mundo en un momento y ni pestañearía, no sabes la paz que transmites incluso abandonada al sueño. Sé que en un mañana se pueden incinerar los recuerdos de esta habitación y tirar al lodo todas mis vivencias, no obstante vivo y disfruto del momento presente. Me sabe a poco, mentalmente me fustigo y me recrimino a mi mismo tener la miel de tus labios y no poder saborearla placenteramente, no puedes castigarme de este modo, despierta. Despierta porque el porvenir es variable aunque no lo queramos, no es constante y no quiero darle tregua al tiempo.
Quiero desgastar tu cintura, delinear tu contorno, quiero dejar que la oscuridad ahora aliada mia deduzca y guiarme a tanteo, leer en Braille las comisuras de tu boca para respirar tu aliento. Despierta, que puedo ser muy insistente en mis propósitos y por ende, tu muy fácil de persuadir. Esta noche no tengo alias pues nada puede definirse con palabras Esta noche soy mudo y ciego, fotosensible. Esta noche soy autista y toxicómano. Esta noche puedo ser lo que cualquier cosa que moldees. Despierta y no te hagas de rogar que estoy al límite de la impaciencia y sé que te encanta exasperarme tanto como a mi disfrutar de tu media sonrisa. Sin embargo, me besas los hombros para compensar mi enfado que desaparece con el primero de ellos, el camino que haces para llegar a mi boca se detiene en muchos recovecos.
Mientras, me hago el dormido para disfrutar de tus agasajos. Aprieto bien los ojos y junto mis labios, me resisto. -Despierta. Me pides.-Despierta... Palpo la suavidad de las sábanas zigzagueando las palmas de las manos tratando de localizarte, pero no estás en ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.