viernes, 16 de agosto de 2019

¿POR QUÉ DESPERTAR DEL SUEÑO?

Mis sueños son mi subterfugio en el que busco abrigo y consuelo, en el cual cambio mi modo operandis a mi libre albedrío, mis sueños son la antítesis de cómo ha sido mi vida o mi propia persona: desproporcionada. Pero, vamos, a dantesca no llega, o sí. Hace años leí esta frase: “Solo se despierta de un sueño una vez”. Aunque entonces no entendí muy bien su significado, me gustó tanto que incluso la anoté. Nunca pensé que llegaría el momento en que sabría interpretarla.

Ahora, desde que tengo este sueño, no quiero despertar para que en lo sucesivo no deje de producirse. Sueño que soy feliz. Motivo harto importante por el cual no quiero dejar de soñar. Cuando los adláteres que me acompañaban en la rutina diaria eran los que me producían las pesadillas, hacía esfuerzos para despertar y finalmente lo lograba. Ahora no. Ahora quiero seguir sumergido en mi dulce sueño y no tengo deseos ni por un instante de abandonarlo. 

Quienes sé y me consta que bien me quieren, me dicen que eso de vivir en un sueño no es normal, que debo despertar de una vez y volver a la realidad. Pero ¿Por qué debería hacerlo si con ello voy a dejar de ser feliz? Deben creer que me he trastornado. Soy consciente que un sueño es algo irreal, ficticio, algo que crea la mente. Algunas veces se sueña con lo que se anhela y no podemos conseguir, otras veces con lo que tememos, nos preocupa o nos angustia y al final toman forma de pesadilla. 

Yo hace tiempo que dejé atrás los sueños que solo producen desasosiego. Ahora me siento feliz soñando porque sé en que tengo que soñar.  Si despertara de mi sueño, habría un punto de inflexión, de no retorno, ya no habría vuelta atrás. Habría perdido la oportunidad de volver a sentir la placentera experiencia de ser feliz. No podría volver a disfrutar de su sonrisa, de su voz, de sus caricias, ni de sus besos. Si volviera a la realidad, todo esto dejaría de existir. Y me volvería a sentir un infeliz. Una vez despertado de mi sueño, no podía volver a soñar.

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