domingo, 15 de septiembre de 2019

CHUSA EN TRES ACTOS. (Prólogo)

Muchas veces he leído; y en otras cuántas ocasiones he oído en boca de todo tipo de persona; que justo un segundo antes de morir, toda tu larga vida pasa ante tus ojos. Por el contrario; hay quien afirma, que lo último que pasa por tu cabeza justo en tu último estertor, cuando tu corazón deja de latir, es una imagen residual de tu memoria, rara vez reconocida. Pero no es así, al menos en mi caso no fue así… La veo acercarse. Ella. Sus cabellos negros y endiablados, sus enormes labios, suaves y dulces nubes de un cielo raso, sus preciosos ojos , brillo puro de mil universos… Y sobre todo, esa sonrisa capaz de despertar el alma de un niño y hacerla bailar al ritmo de sus besos de mujer… Lo último que recordé, justo antes de quedar aplastado contra el frío asfalto, fue su nombre; Chusa… 

Siempre he creído que lo peor que le puede pasar a un enamorado, es no ser correspondido. Ahora sé que no es así. Al fin he comprendido que lo peor que puede sentir una persona, es el frío y desangelado sentir de un corazón ante un amor imposible. Amar y saberse amado y a la vez sentir el ardiente yugo de la negación inexplicable del tiempo y la distancia, es como morir poco a poco en un infierno de caricias olvidadas. Saber que la gran puerta no la cierra quien te ama, eso es arder en llamas de un odio infinito hacia la vida.Ahora empiezo a recordar algunos fragmentos de mi historia. Realmente no sé quien soy. Solo sé que he venido para volar hacía un lugar mejor y acepto no sin cierta resignación mi destino como aquel que acepta venir a este mundo. 

No sé cómo he llegado hasta aquí. Estoy en un hermoso puente de la ciudad que me vio nacer, vivir y morir en cincuenta años. Empiezo a recordar. Viene a mí memoria la primera vez que la ví y mi sangre hierve en mi interior quemando mi ya cansado corazón. Recuerdo cómo me hizo temblar y perder la conciencia. Un ángel vestido con las mejores galas que le brinda la sencillez. Su primera sonrisa, el despertar de un corazón que había dado por olvidados demasiados sentimientos. Su primera mirada, que aceleró mi respiración haciéndola arrítmica. La primera vez que su mano rozó la mía haciendo que mi cuerpo se erizara de emoción pura. Demasiados recuerdos. Recuerdo nitidamente Aquel parque, es mas, se dibuja ante mí. Así lo dispusieron los hados para poder reírse de mi desgracia. 

El atrezzo estaba listo: un oscuro parque de vegetación anoréxica, un cielo burlón vestido de noche y adornado con unas pocas lentejuelas a modo de estrellas, una suave brisa portadora de las carcajadas de un mundo abocado al fracaso y sobre todo, ahí estaba yo. El imbécil de quien el destino reírse . El protagonista. Actor de una comedia en la que me ha tocado el papel de payaso por naturaleza. Y como no, también estaba ella. El espectáculo podía comenzar…..

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.