martes, 17 de diciembre de 2019

LA MALETA.

Para poder iniciar mi viaje a ninguna parte preparo meticulosamente mi equipaje. Resuena el chillido de la cremallera de la maleta al ser abierta, con un quejeroso y lastimero llanto como si se negase a ser portadora de mis posesiones. Pongo un par de fotos del que un día fui, aunque ya no me reconozca en ellas. Un billete a ningún destino de ida y de vuelta por confirmar. 

Mi corazón de fibra de vidrio y latex; frágil pero a la vez peligroso si lo acaricias, podrías llegar a hacerte daño sin poder yo evitarlo. Una botella de ron pálido, para cuando éste escueza mucho. Un bote con luciérnagas para iluminar las noches oscuras que se me avecinan. Un pecado compartido, pero mal repartido. Un detalle entre mil que olvidar. Mis zapatillas naranjas, expertas en escapar de situaciones complicadas. Un ínfimo fragmento de cada persona que me ha aportado algo en la vida, ya sea malo o bueno, empezando por mis padres. Un talega llena de besos de despedida sin haberlos dado. 


Una mentira de color verde que me producirá esperanza cuando quiera creérmela y realmente la necesite.Quizás algún día se convierta en verdad. Un libro releído infinidad de veces. El primer beso que dí, un beso distante y difuminado de quien no recuerdo el remite. Un bote de alcohol para curar las heridas que todavía me sangren. En una cajita guardare aquella sonrisa, de valor incalculable, que sigue causando el mismo efecto en mí. Un granito de arena de una playa desierta de mi Motril. El papel roto que todavía guardo donde escribí las promesas que hice y jamas cumplí. Un frasquito de perfume hecho con lágrimas de nostalgia. 


Un mechero para poder quemarlo todo y no dejar rastro tangible. Un pecado carnal; mortal o venial según el lado donde se mire. Un mapa en blanco. Rotuladores indelebles para pintar en él mi destino por descubrir. Y por ultimo un definitivo adiós.La cierro y no pongo candado, no tengo nada que esconder. Mi vida presente se va ante los ojos de mis allegados y junto con el dolor de mi marcha llegará la esperanza de reencontrarnos algún día.Vuelvo la vista hacia la habitación antes de cerrarla y veo como una luz creciente ilumina la estancia y por ende los últimos recuerdos. Estoy seguro que los sufrimientos que quedaban en ella sin poder llevármelos se desharán en esa luz. Cierro la puerta...


Mi vida irá pasando olvidando para mi seguridad emocional las cosas que dejé atrás, lo que creí importante y no lo era, lo que no le dí importancia y lo perdí por ello. Me voy desprendiéndome de aquello que me llenó un día, de lo que ya no me pertenece; Llega la hora de la paz, la hora de volar. Y vuelo...


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