Hacía más tiempo del que creía recordar cuando cogí el último cigarrillo. Hoy tumbado en la cama he desviado la vista hacia una estantería donde hacino los libros y he visto casi escondida a mi vista la ultima cajetilla de tabaco que adquirí, instintivamente me he incorporado y la he cogido. La he abierto deseoso de que todavía hubiese algún cigarrillo aunque con no ciertas dudas de que cojones estaba haciendo, pero quizás el ansia o tal vez por el estado mental en que me encuentro he decidido fumarme un cigarrillo; uno solo no va a ayudar a perjudicar mas mi ya de por si maltrecho cuerpo, quizás haga efecto placebo en mi, cosa que por otra parte necesito imperiosamente.A la primera calada el humo sube ceremonialmente primero en una fina y sutil pequeña columna para, casi inmediatamente después, formar un enroscado y alterado remolino antes de diluirse finalmente en el aire, Mayormente debido en parte a la corriente que se cuela por la ventana abierta del dormitorio. Ver cómo se consume el cigarrillo, cómo se lanza y se difumina el humo en el aire, es todo uno, un hipnótica danza en la que pugna el pesado humo con el aire impoluto reinante en la estancia. Por un momento tengo la sensación de que realmente mi vida es como una cajetilla de tabaco; Uno puede ver cómo se va consumiendo, poco a poco, a pequeñas o largas y prolongadas caladas, disfrutando de cada uno de ellas como si fuesen las últimas, independientemente de cuál sea la calidad de la hierba.
Pero lo peor de todo no es el observar el cigarro consumiéndose en sí, sino el sabor. Ese sabor fuerte, recio y agradable que deja en la boca. A veces al fumar mucho, el tabaco se hace similar al sabor de la ceniza o eso creo yo. Al menos deberían tener un regusto muy similar. Con ese sabor es inevitable no pensar en el Hades, un lugar donde las tartáricas almas no podían probar alimento sin que éste se trocara en ceniza dentro de sus bocas. Insistente sabor a ceniza. Ya te puedes lavar la boca con el mejor enjuague bucal.
Tal vez el hecho de que al terminar un cigarrillo su sabor te recuerde a estas almas malditas en ese infernal lugar, sea una señal. Quién sabe. Aunque Pienso y creo que debería dejarlo. Sería lo más sensato. Aunque si decido seguir fumando tal vez sólo sea cuestión de cambiar de marca de tabaco; Quién sabe.
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