jueves, 19 de diciembre de 2019

UNA NOCHE CÁLIDA DE INVIERNO.

Hoy para ser invierno la noche invita a tomar un poco el aire entremezclado con el silencio sepulcral de la calle, un silencio lejos de ser insultante produce un efecto placentero en los oídos. Salgo al balcón y enciendo un cigarro. Hoy me sabe diferente a otras noches. Quizás porque es un vicio que dejé hace tiempo y ahora instintivamente estoy volviendo a retomar. No sabría decirlo con seguridad, pero me temo que es el primer cigarro rutinario que me fumo en mucho tiempo. 

Quizás he cometido el craso error y he olvidado la sensación de antaño. Antes el humo del tabaco ahogando mis pulmones era la forma de decirle al tiempo que poco a poco me devoraba, a la vida que me pesaba como una losa y a la salud que me importaba un carajo morirme asfixiado. Más que nada porque vivía con la sensación que estabas a mi lado. Era esa sensación equivocada a todas luces, ya sabes. La misma que sientes cuando llegas a tu casa a las 6 de la mañana, y ves sobre el microondas las sobras del almuerzo. Creo que llaman a ese sentimiento “alegría espontanea”, o algo así.Hace días que las palabras se me agolpan en la mente y bien no se expulsarlas o por el contrario se me olvidan. Queriendo olvidar, hasta el vocabulario me hecha una mano. Pero me temo que tú no estás muy por la labor de ayudarme a no pensar en ti musa mia.Las cenizas que vuelan hasta el suelo desde donde estoy revolotean en el aire como si de una pluma se tratase, como un grito desesperado de mi confusión. La pena es que no estarás esta noche aquí para oírlo… 

Y pensar que fui yo quién te pidió tiempo para pensar si deseaba mas tus esporádicas visitas; aunque para no faltar a la verdad a veces siento expresar lo que pienso, y no le encuentro demasiado sentido. No sé si es que eras tú la que se lo daría, o era yo contigo. Es todo tan raro; ahora nadie me hecha la bronca cuando dejo las cosas por medio y habito como un ácaro en el sofá de mi casa. Siempre era la misma tonta discusión, que acabamos a almohadazos y entre risas estúpidas y al final pidiéndome que cogiera papel y lápiz. Ahora sólo se me viene a la memoria el sonido del brillo de tus ojos en mi cabeza, ese sonido que sólo yo sabía como era. Sí, puede que me lo inventase, pero era el mejor regalo que te pude hacer en todo ese tiempo. Crear algo exclusivamente para ti. 

Lo peor es que ahora que no debía existir, continúa haciéndome caer en la cuenta de que quiero que me sigas "agobiando".Si me pongo a reflexionar, podría llegar a decir que te odio. Que me agobiabas de una manera supina, que para madre con la mía ya había tenido bastante. Que no podía soportar tanta perfección compartida entre los dos. Si me pongo a reflexionar… Siempre creí que eso del amor era algo así como sentir cosas, pero en todo este tiempo que no vienes ya me enseñaste a plantearme tanto las cosas que ya no sé si tengo un corazón o un carburador de un vehículo ajado. Los creyentes se aferran a la fe para seguir adelante. Los ateos se aferran a la supuesta autosuficiencia de la que hacen gala. Yo sólo puedo aferrarme a la posibilidad de llegar el momento de darme cuenta de que si te dije que te marchases es que no eras para mí. 

Entonces, todos los parques del mundo le darán la razón a mis lágrimas cuando te pedí que nos separásemos. Sin embargo, por dentro algo me quema las entrañas, algo que cuando llego de la calle a casa veo en los niños que juegan al pilla pilla en la escalera del bloque llaman “amor”. La palabra que llenaba tus acciones y que a veces salpicaba las mías. Lo mismo al final todo se reduce a que estoy inyectándome mentalmente un placebo y todo esto puede ser una maniobra para compadecerme a mí mismo. Y eso es precisamente. Claro, si ya no estás cerca… Y tu compasión a distancia no le sirve de mucho a alguien como yo.

La confusión me colma el alma, y mientras le doy las ultimas caladas al cigarro oigo dos voces, como en esos dibujos animados antiguos, una me dice que te olvide de una vez y la otra por el contrario que deje el balcón abierto para que puedas entrar. Una me dice que te bese en cuanto llegues y la otra te de un golpe de indiferencia. Hasta ahora, lo segundo se me da muy bien conmigo mismo. Una indiferencia de varios meses, mental y espiritual. "El espíritu es solo tuyo amigo mio"… No me quedó claro cuando me lo explicaste antes de marcharte, pero si tú me dijiste eso a modo de sentencia será verdad. Me estoy obsesionando mucho, ¿sabes? Cuanto me gustaría alejarte de mi vida, olvidar que te necesito para escribir y restañar mis heridas emocionales en cualquier garito de mala muerte, donde se juntan borrachos y madrugadores y son fuentes dignas de plasmar en papel. Es un modo de sustituirte musa mía.

En fin, nunca llegue a pensar que lo que dura un cigarrillo fuese tan fructífero. Y lanzando la colilla aun humeante a la desierta calle y con la certeza de que hoy tampoco vendrás cierro el balcón que ya empieza a refrescar aunque a sido una noche cálida para ser invierno.
Dice El Talmud que un sueño que no se recuerda es como una carta que no se abre.El subconsciente nos da mensajes en nuestros sueños, recordarlos es importante, para poder leerlos luego como una carta llena de símbolos por descifrar. Cómo evitar la certeza, cómo darle esquinazo. Dónde están las excepciones, dónde los escondites. Me empeño en vivir en el tiempo verbal incorrecto, en escribir con la mano contraria y en hacer gimnasia con la camisa por dentro. Detrás de cada tú y de cada yo había una casa sin muebles y un corazón sin amor.

El optimismo de por la mañana va decayendo a medida que crece mi cercanía a la realidad y se agotan los esfuerzos por estar ilusionado. Pretendo despertar sin rutina, pretendo no mirar el reloj y lo que es más reconfortante, pretendo no pretender nada.El animal que llevo dentro empieza a contar el tiempo de su resurgir. El sentimiento se convierte en instinto y hoy cuando hablaba solo se oían aullidos. Enfrentarse a uno mismo, levantar la cabeza. ¿Quién fueras más que quien quisieras ser? Debiera entender, que no siempre la noche brilla por oscura. Vive con valor, ama con locura. 

Perdona y ríe, porque en diferentes caminos te encontrarás la propia vida. Rompe el pasado y olvida el hastío; sonríe al que esté a tu lado, perdona el peor castigo.Yérguete de nuevo, triste corazón. Aprende que en lo oscuro no verás ninguna solución. Olvídate de ti y busca más allá. Camina con fuerza hacia el valor perdido, vence tus miedos y pierde tus iras. Recuerda que en tu paso esta el propio camino, que nadie más sin ti recorrería.Esta noche abro el camino hacia la redención, mi sacrificio en el calvario te aseguró la vida eterna, reconciliándote con las lágrimas y los reproches recibidos. El agujero por donde se escapan mis valores y el calor del sol se hace más hondo, se olvida de a quien pertenece. Empieza a caminar dormido con ganas de enfrentarse a los prejuicios y sin miedo a que le vean beber solo.

Por todas partes los hijos del “no te olvido” y de los “no dejo de pensar en ti” ponen zancadillas a mis ganas de huir, a mis ganas de decirte que te quiero.No ceso de repetir en voz alta que me equivoco, no ceso de hacer ruido porque me tranquiliza, sólo cuando te toco mi relación contigo se basa en más que palabras. Sólo cuando estás en mi cama se concretan esas sonrisas nerviosas y esos temblores innecesarios en caricias estremecedoras y besos sin final predecible. Habia oído la palabra ausente en multitud de ocasiones y es justo ahora cuando entiendo su verdadero significado. Fugaces introversiones me habían dado alguna noción, pero hasta hoy, sólo hasta hoy había sido sólo un adjetivo para justificar tu omnipresencia.Toma el camino hecho, la senda de las flores, donde el sol brilla y donde no hay alimañas. La noche en la que habito y la guarida, que es mi morada, solo están dispuestas al cariño y la magia. Todas esas cosas que había perdido y que ahora quiero recuperar, ahora tú lo haces posible.Nada está dispuesto a abandonar nada, sin embargo tengo un pelo tuyo en mis manos que se niega a marcharse, que no se doblega a mis ultimatums. Me mira con desafio, se ensaña con mi debilidad y me obliga a pensar en ti.He asesinado a todos los cómplices, he borrado todas las huellas, he fabricado una cohartada y ahora me obligas a declararme culpable y a sufrir cadena perpetua. Soy un niño malo que pagará por una mirada, por unos besos, por una señal.La puerta de mi casa escenifica la tumba que me espera, el reino que me espera escenifica la puerta que quiero cruzar. La anfitriona de ambas cosas ironicamente es la misma, es la dualidad, es el enfrentamiento amor-desamor. Es lo que me mantiene alerta, lo que hace que no sea capaz de acostarme sin percibir el más mínimo movimiento sísmico en los cimientos de mi personalidad.

Allá donde tu te quedaste callada yo gritaba sin temor a ser escuchado. Veo como pasan las horas mientras imagino vidas enteras contigo.Me doy cuenta que soy uno más, me anticipo al final, me doy por vencido, me abate la idea de los días sin ti y sobre todo de las noches sin ti. Ha pasado un fin de semana más, quiere decir otra semana de espera, otra causa perdida.De camino a una noche oscura iba un cuerpo a paso rebelde. Ardía en desesperanza de haber amado y haber perdido, de amar del todo, y de perder amando. Entre dudas y suspiros anda entre calles que susurraron venturas; de dicha, de altura, de locura. 

Calles que lloran hoy tristezas, heridas, dolor y culpa. Vieron los días en que lo que pudo ser no fue y lo que debió ser se desvaneció. Entre penumbras y nostalgias, abrumada por sí misma, se encoge el alma por vislumbrar, el legado que en realidad vino a dejar. Cada paso es un dolor del pasado, atrapado en aquel sol de verano, que envolvía cálido sus sueños y añoranzas, disfrazados de mujer rebelde; de piel de esperanza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.