jueves, 9 de enero de 2020

SALTOS DE FE.

"Todo lo bueno en la vida emana de un salto al vacío."
Todo lo bueno en la vida emana de un simple pero a veces complicado salto al vacío.
Deberíamos sentir la necesidad imperiosa de asomarnos al abismo de la vida y cuando lo tuviésemos muy claro saltar, pero saltar sin tirabuzones ni triples volteretas, ni tan siquiera haciendo grotescas posturas, simplemente y llanamente saltar.

Pero antes hay que hacer algo muy necesario: Escuchad al corazón y al instinto, y por supuesto poner también mucha reflexión para evitar la ceguera y errar en el salto.
Porque una verdad irrefutable es que tan ciego está el que no quiere pensar como él que no quiere sentir o escuchar los latidos de  su corazón. Ambos tienen que estar despiertos, latiendo y trenzados.
Los abismos aunque no lo creáis no son vacíos, están llenos de posibilidades, lo que sucede es que muchas veces no nos atrevemos ni a mirarlos por el pánico que nos da provocar un cambio radical, algo normal y licito por otra parte. Pero precisamente en los saltos al vacío es donde pueden emerger realidades tangib inimaginables.

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