viernes, 31 de enero de 2020

TODOS.

¿Quién habrá de darte esa mano para ayudarte a vencer al lobo? Vivo en el continuado y angustioso  sueño de ser y no parecer, de consumir fuerzas y vida y no vivir. El precio que se paga es que tendrás que darle tu alma a ese remedio que no valora un gramo de tu existencia para mantener tu carne con vida, que en el fondo sabes bien que no puede sino hundir tu fortaleza en el fondo de la más nimia expresión. 

Es que he aprendido a percibir la vida que vivo ahora en colores que los colores de la vida vivida anteriormente. He aprendido que el sueño no es sino el canalizador de mi deseo más profundo, mi ilusión más próxima, mis anhelos emergiendo para al momento difuminarse en mi mente como estrellas fugaces iluminando extensos cielos.

Vivo y revivo aún más, lloro y río porque en el sentir encuentro paz, porque mi sentir tira afuera para llevar adentro. Y de ello no me privo, no me ciego, no me duermo.
Despertar cada día y emocionarme. Necesito la imperiosa necesidad de llamar, contar, conseguir garantes y verdaderos guardianes de mi vida y hacerme guardián de la vida de ellos.
A fin de cuentas, todos somos un yo.

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