Queridos lectores y lectoras: Mi nombre es Cup. Soy; como podrás comprobar una taza de café. Ahora resido en una casa extraña, aunque tampoco he conocida otro hogar; así que no soy muy de haber conocido mundo. Me compraron con varias hermanas gemelas mas en eso que esta muy en boga ahora, que se llaman grandes almacenes.
Algunas han caído y han sido recompuesta con un extraño producto reconstructor que me comentan mis afines que tienen un olor desagradable y andan todo el día con jaqueca, otras no han tenido tanta suerte y han terminado en una pequeña bolsa que han trasladado mis dueños a no se donde realmente...yo he tenido la suerte; o el destino me ha deparado no encontrarme en algún lugar peligroso o equivocado, o en las manos patosas o nerviosas de alguno de estos seres humanos que me rodean.
Mi vida en esta repisa es una pura rutina. descanso la mayor parte del día pero las horas de trabajo son muy intensivas. Muy pronto por la mañana, a veces incluso cuando no ha salido ni el sol, realizo mi primer servicio.
Las cosas en el fin de semana cambian, son jornadas muy relajadas. La gente puede pensar que ser una taza no requiere mucho esfuerzo ni sufrimiento, pero se equivocan. Ser una taza de café conlleva multitud de riesgos que sufrimos continuamente. No pueden imaginarse lo desagradable que es quemarse con el café recién hecho, o las cosquillas que producen las cucharitas al removernos para mezclar el azúcar, café y leche; también es desagradable pasar por el lavaplatos, ustedes allí no pueden entrar y les recomiendo que nunca lo hagan cuando este en marcha (marea y atonta una barbaridad).
Las cosas en el fin de semana cambian, son jornadas muy relajadas. La gente puede pensar que ser una taza no requiere mucho esfuerzo ni sufrimiento, pero se equivocan. Ser una taza de café conlleva multitud de riesgos que sufrimos continuamente. No pueden imaginarse lo desagradable que es quemarse con el café recién hecho, o las cosquillas que producen las cucharitas al removernos para mezclar el azúcar, café y leche; también es desagradable pasar por el lavaplatos, ustedes allí no pueden entrar y les recomiendo que nunca lo hagan cuando este en marcha (marea y atonta una barbaridad).
En fin como estas, tiene una taza millones de anécdotas; pero estoy segura que usted como ser humano, y consumidor compulsivo de café o en su defecto cualquier producto líquido; no se ha fijado en lo que le parecerá una tontería. Pero sí, las tazas tenemos personalidad y voz, y por mucho que nos parezcamos entre nosotras no hay dos iguales, somos únicas. Bueno pues ya lo he dicho; solo necesitaba pedirles un poquito de atención, porque a pesar de que me reúno todas las mañanas, tardes e incluso noches de trabajo con ustedes; estoy casi segura de que nunca se habrían fijado en mi. Un cordial saludo, y por el bien de mis hermanas, primas y todas las de mi especie; por favor tengan ustedes un poquito más de cuidado y no sean tan patosos.
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