Un por ciento lo logra ver y otro solo lo oculta, no vuela y no observa,
¿Qué se puede esperar?, conectar tus ojos y ver a alguien desde lejos pero
sentirlo tan cerca que casi te roba el alma eso es algo que me asusta y me
emociona. No sé por qué mirándote no puedo conectar mis ojos así, solo mi corazón se conecta y tiene una entrada más profunda que las de mis ojos encarecidos por el llanto de mi madre. Camina lentamente por la playa, aun lleva la ropa de noche y tiene en su cabeza, corriendo por su cuerpo los restos del naufragio de la noche anterior. Observa el suave amanecer, mientras las imágenes, los recuerdos se agolpan en su cabeza, le asaltan como un guerrero sin nada que perder, y no puede mas que sonreír irónicamente.
Descamisado, con arena en los zapatos y la soledad como única compañía intenta disfrutar del olor del mar y de los gratos recuerdos que siente con ese suave y gratuito perfume. Se para ante la inmensidad del mar, la playa esta desierta, cierra los ojos y se deja invadir por el rumor de las aguas al desembocar en la playa, la melodía relajante del mar siempre le gustó. mientras; casi sin poder evitarlo, se sienta frente al espectáculo diario, el sol, saliendo, emergiendo del mar, el rumor del mar, el sueño provocado por una noche loca hacen de ese instante, algo inolvidable.
Asistiría impávido e impertérrito a mi lasciva defunción,
Reo de cárcel sin rejas, aguador en el desierto de la necesidad.
Ávido navegante emocional entre la demagogia y la necedad,
Socarrón del verbo proscrito, proxeneta de poetas por afición.
Reo de cárcel sin rejas, aguador en el desierto de la necesidad.
Ávido navegante emocional entre la demagogia y la necedad,
Socarrón del verbo proscrito, proxeneta de poetas por afición.
Todo en esta vida en tránsito lo mueve el ego y la mezquindad,
Yo cual aprendiz y a la vez docto discípulo de malquerencias.
Viví, vivo y viviré encadenado de por vida a mis vivencias.
Pues para mí no es cuestión de ego ni orgullo, sino de necesidad.
Yo cual aprendiz y a la vez docto discípulo de malquerencias.
Viví, vivo y viviré encadenado de por vida a mis vivencias.
Pues para mí no es cuestión de ego ni orgullo, sino de necesidad.
Porque mi nombre será leyenda,
Y esa leyenda será inmortal.
Acojo en ti esta prebenda,
En post de vencer mi oscuro mal.
No penes por mi gloria,
Ni llores por mi destino.
Mía será la amarga victoria,
Al luchar contra mi lobo sin desatino.
En esta empresa muero,
Que persista en ti mi hecho.
Y por ende este desafuero,
Quedes tú en mi pecho,
Con flecha o espada,
por siempre grabada.
Y quién no entienda,
Nunca supo de ti, tampoco de mí,
Y menos de tu leyenda.
Que como mujer supiste ganar,
Sin tu alma malograr,
Ni tu corazón vender,
Y por ello nunca perecer.
¡Navega leyenda mía!,
Navega sin temor,
Que por ti vela el día,
Y te guarda el amor.
Y
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.