martes, 7 de julio de 2020

UN MUNDO POR DESCUBRIR

Toda persona en algún momento puede sentir la necesidad de escribir, ¿por qué no? Simplemente hace falta un papel en blanco, un bolígrafo e imaginación para desarrollar lo que quieres plasmar. Aunando todos esos elementos tienes ante ti todo un mundo por descubrir. Pero hay una premisa necesaria para poder escribir ; tener ganas de sentirse realmente libre por un instante para escribir en un papel lo que en ese momento discurre por la cabeza.El cerebro; esa maquina maravillosa de la que la naturaleza nos ha dotado no para de transmitirnos pensamientos, aunque no queramos. La mayoría de ellos carecen de  relevancia y mas tienen que ver con el día a día. 

Con los sentimientos que nos provoca las situaciones cotidianas del entorno en el que vivimos. Pero existen otros, que normalmente pasan desapercibidos o simplemente ignoramos, que esos son los que realmente merece la pena escribir. No hace falta tener ojos para ver. basta con percibir imágenes que no sabemos de dónde han salido pero están ahí. Y las ha creado nuestro intelecto o subconsciente desde  dentro de nosotros.Para mí y supongo que para muchos plumillas, la escritura es sinónimo de libertad. El papel en blanco es un mundo por descubrir, maculo, impoluto, virginal en el que tú puedes crear un mundo paralelo. Y lo puedes crear como tu lo desees. Es el maximo exponente de la libertad absoluta.

Los personajes que creas de una forma cuasi mágica adquieren vida propia, ya que mientras escribes estás pensando en ellos y por lo tanto están existiendo en tu cerebro. Y seguirán existiendo mientras otras personas lean lo que tú has escrito.Además, cuando escribes puedes expresar lo que deseas sin que nadie te interrumpa. Sin que nadie esté esperando a que termines para expresar él su punto de vista. El que lo lee no te puede interrumpir, aunque difiera de lo que está leyendo. Como mucho, criticar lo que ya está escrito. si alguien te critica o te halaga  has conseguido tu objetivo... llamar su atención.

Hay personas que escriben con un afán altruista, regalan sus relatos, porque mientras escriben se sienten libertos y esa sensación no tiene precio, al menos tangible. Porque probablemente, si te pagan, te exigen y si te exigen, ya no hay libertad.Así que cualquiera puede escribir, pero no todo el mundo sirve para ser libre y enfrentarse a lo que su yo interno realmente quiere decir y plasmar .

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