domingo, 21 de febrero de 2021

¿LIBERTAD?

Muchas veces; Bueno mas bien la mayoria de la veces viendo el dirimir cotidiano enmascarado en noticias desde locales a mundiales me pregunto: ¿Qué es la libertad? ¿que entendemos por esa palabra?
 A veces me encuentro luchando constantemente contra la corriente, imaginando que rompo las cadenas que me atan a una estaca invisible en una celda imperceptible. Soy la furia, la impotencia y el desasosiego que nacen de la frustración de ser esclavo. El ave vuela libre por los cielos, y es la libertad lo que agradece, ¿pero es realmente libre?  ¿No es su límite acaso, aquélla línea donde comienza el espacio? Y entonces, ¿es realmente libre?

La libertad siempre está presente. Se mueve al ritmo del latir de un corazón. Fluye como las aguas de la tierra. Arde como un fuego fatuo. Brilla como la estrellas y las constelaciones en el cielo. A veces toma forma terrenal, infernal o celeste; Pide prestado un cuerpo, un envoltorio limitado para su idiosincrasia infinita, camina, conoce, siente e intenta expandir esa ansia de libertad que porta. A veces soy yo quien se embriaga en libertad, y ya no sé si es adicta a mi cuerpo o yo soy adicto a ella, es una dicotomía en la que navego. La siento vibrar cuando me acaricia con el viento, fluye en mis venas como los ríos de la tierra cuando el agua se escurre por mi piel. Floto en humo sostenido por sus hilos invisibles enseñándome un pedacito del infierno terrenal en la mano. Me siento liberto unas veces y a veces perdido y encadenado a ese pedacito de averno terrenal. Me tiño de sombras difusas que se creen la balanza del caos y el orden, de la justicia y el placer, de lo que está mal, pero hace bien, y de lo que es al revés.

Perdonadme si sueno incrédulo, altanero, pedante o insensato, pero yo aún creo en la libertad humana, en las sonrisas sinceras, en los buenos amigos, en las buenas personas, en los buenos corazones. aún creo que existen almas bondadosas e íntegras que son capaces de admitir la verdad incluso cuando no es conveniente hacerlo, incluso cuando ello pudiera perjudicarles de alguna manera. Aún creo en el perdón, en las buenas intenciones, en las buenas condiciones, aún creo en el respeto y en la responsabilidad, en aquellos que luchan y viven acorde a sus propios deseos sin dañar ni pasar por encima de los demás.

Aún creo... De verdad, creo en la libertad de la humanidad. Porque en tiempos de crisis la esperanza es lo que la flor en el desierto. Aún creo en nosotros, en lo que somos, en lo que fuimos y, también en lo que algún día seremos, cuando el caos ceda y el orden aparezca, como el cálido sol después de una tormenta, cómo el silencio que sigue a la explosión, cómo el llanto del niño cuando su madre le da a luz. Aún creo a pies juntillas en la libertad, porque si no lo hago... ¿entonces quién podría? 
 

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