Eran los nobles romanos, y en especial los emperadores, quienes no se andaban con estrecheces a la hora de alimentarse. Sin ir más lejos, el emperador Clodio Albino comió 500 higos, 100 melocotones, 10 melones, 48 ostras y dos kilos de uva en un pantagruélico desayuno.
Mientras, el emperador Vitelio, más conocido como el Glotón, tomaba 1.200 ostras para almorzar cada día, de una sentada.

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