viernes, 15 de octubre de 2021

NACEMOS.

Todos nacemos con muchos fines en nuestra vida, pero la realidad es que no son mas que meros caminos hacia el fin último y mas importante, Hallar la felicidad. La buscamos y no cesamos de buscarla desde que nacemos hasta que morimos. Aunque triste, muy pocos llegan a encontrarla, Y el resto de nosotros vivimos en una falsa felicidad, y sí, es falsa, porque si verdaderamente fuéramos felices no necesitaríamos nada, porque la verdadera felicidad radica en nuestro interior. Estar en sintonía con nuestro propio yo.

Desgraciadamente la sociedad en la que vivimos hace todo lo necesario para que no logremos ser felices, nos sentimos mal con nosotros mismos, nos hacen pensar que debemos ser de una determinada manera para ser aceptados por esta sociedad, que nos usa como a meros productos. Somos proyectos desde que nacemos, la alimentamos, sin nosotros no sería nada. Alimentamos a la sociedad y ella se alimenta de nosotros hasta los últimos días. 

Nos creemos libres, pero sin saberlo somos nuestros propios esclavos; obligando de una manera sibilinamente al que piensa diferente a ser como el resto. Y todo radica en ese miedo a lo desconocido, ese miedo que es fomentado desde pequeños, nos dicen como tenemos que ser, lo que nos tiene que gustar lo que se espera de nosotros, y yo me pregunto... ¿qué hay de lo que realmente sentimos que queremos ser, sentimos que nos gusta y sentimos que debemos hacer? ¿Qué hay de nuestros sentimientos?, ¿qué hay de dejarnos llevar?, de adentrarnos en nuestro yo profundo, de conocernos a nosotros mismos.

Si hiciéramos todo eso desarrollaríamos muchísimo la sensibilidad, la reflexión, el sentir. Pero la sociedad evita que nos hagamos esas preguntas, bombardeándonos con programas basura, películas vacías, sensacionalismo, nos va atrofiando poco a poco, hasta que creemos que somos así; cuando en realidad cada uno de nosotros tenemos un gran potencial por sacar y demostrar al mundo. Somos el resultado de la perfección y la fragilidad, de claridad e incertidumbre absoluta...

Cuanto más caía la oscuridad de la noche cada vez yo lo veía más claro y tal y como mi mente usaba marchas muy cortas toda iba insultantemente más deprisa. Y quise racionalizar las cosas en blanco, pero todo lo veía negro, también quise olvidar, y no hice otra cosa más que recordar. Mis amigos me decían que el vaso de mi vida tenía un enorme agujero, así que de nuevo lo llené. Y aunque mi conciencia me susurraba que tenía un problema, hice lo que mejor se hacer y que de nuevo lo obvié. 

Mi inicio era mi final, demasiado peso en tan escueto cuerpo y mucha altura para ser tan bajito. Y de las dos posibilidades iba a acabar sucediendo la tercera. El mundo giraba mientras mi vida se detenía, todo ello en un instante, durante un segundo, aunque me pareciesen horas. Y decidí ponerme a caminar sin avanzar, a saltar para abajo y escavar hacía arriba. Sabía lo que debía hacer, así que acabaría haciendo lo contrario, y es que en ocasiones, las cosas más simples, son las más complicadas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.