Cuando leí lo del niño criado por los empleados de ikea ya aberrunté yo que se me iba a despertar el " Bufón" que andaba aletargado en mi. Y yo tenía que pergeñar alguna idea.
Para empezar; He de aclarar que aunque desde pequeño me llamaron Gustav Aeki, mi verdadero nombre es Gonzalo de Guzmán. Lo del nombre tan Sueco es porque fui criado por los reponedores y dependientes de un centro comercial de muebles suecos hasta los 10 años o poco mas; como no celebraba cumpleaños porque realmente mis años los regia yo mentalmente sumando los anuncios de ofertas de temporada que oía por la megafonía cada año. Aprender a leer fue cosa fácil; una reponedora me tomaba la lección con un panfleto de instrucciones para montar un descalzador "LINDOSHPIESH"; me costó Dios y ayuda aprender letras, pero lo positivo es que ese descalzador lo montaba yo en 3 minutos a mi tierna edad de 5 años sin sobrarme un puñetero tornillo, ¿ superadlo si podéis!.
Me llamo Gustav en honor al reponedor que me encontró y Aeki porque es Ikea al revés y así me salvaban de futuras demandas por uso indebido como apellido de una marca. Y todo ello provocado por la desidia de mis padres que me dejaron olvidado en la sección prenatal de dicho centro (Todavía quiero creer que el motivo no fuese porque era mas feo que el salpicadero de un seat panda) aunque ya de recién nacido oía a mi madre decir a las amigas : " Mira que estar 9 meses sin beberme un cubata para tener esa cosa", evidentemente esa cosa era yo.
Pero no nos desviemos en nimiedades; Esa sección constaba de 60 pasillos de 500 metros cada uno unidos a otros tantos haciendo una gigantesca cuadrícula y posiblemente mis padres dieron por imposible mi búsqueda. Es que mi capazo estaba encima de un armario MILECHESH y por mas que pasaron no me vieron.
Con el tiempo y habiendose jubilado la mayoria de reponedores y dependientes y los nuevos no querian "cargos" de mantener a un niño okupa empezé a vagar por mil centros de acogida.
Ya entrado en años ya tenía esa experiencia pasada durmiendo el sueño de los justos en mi memoria; hasta que al tiempo volví a un centro de esa misma cadena para acompañar a un amigo. Lo que no sabía yo que reviviría momentos tan agrios como los anteriores y la pesadilla volvió a planear sobre mi persona. Esta es mi historia tal como la cuento...
Amaneció un dia otoñal. Pero de los otoños que se desarrollan en Motril. Un sol radiante y un calor agradable. Había quedado con un amigo para desayunar y en pleno desayuno me comenta que tiene que ir a un centro comercial a comprar un complemento de hogar para su casa y se le podía acompañar. en principio me pareció bien la idea hasta que dijo la palabra prohibida. Una palabra que tenía yo bajo llave en lo más profundo de mi córtex cerebral... IKEA.
Cogí tembloroso la taza de café y me la acerqué a la boca para posteriormente contestarle que no podía ir; para ello tenía que buscar una excusa... pero no me salió en ese momento.
Así que Ahora me veo enfrente de la puerta del centro comercial como el torero que espera que se abra la puerta de toriles. Comienza un dejavu de mi vida pasada...
Andamos por el pasillo de Decomisos buscando la idea que lleva mi amigo en la cabeza hecha objeto; no se si un jarrón, un cuadro, una mesita de noche... un potro de tortura. En un pasillo leo encima de un pasillo un enorme cartelon con la palabra " Prenatal" y se me dispara el chip de los recuerdos. Inconscientemente me dirijo a el y justo por la mitad del inmenso pasillo veo un armario "MILECHESH”, el mismo que me sirvio de lar, solo que este era color azul y el mio verde manzana. ¡Dios! Me empiezan a temblar las canillas de los pies mientras un escalofrio recorre mi cuerpo. Se me nubla la vista y empiezo a recordar cuando usé de mordedor sus tiradores. De como gateaba por ese pasillo y me llevaba colillas y chicles pegados en las palmas de las manos. De cómo dormía plácidamente en uno de sus cajones y de cómo jugaba al escondite con un ratón que me trajo el cocinero del snack bar del centro comercial. Tiempos felices aquellos.
Recuerdo con sonrisa bobalicona como todos los empleados llevaban en la cartera una foto mia para enseñarla a los clientes por si me sacaban parecido a algún vecino de ellos y así localizar a mis padres. Cosa que al mes hubo que descartar porque la mujer de Eric el de los accesorios de baños, le encontró la foto y montó un pitote de padre y señor nuestro. ¿Que si ese niño de quien era? ¿ Que como yo era rubio si el era moreno? Que ya sabia ella que el lío con la limpiadora no era mentira, en fin...
Una vez salido del sopor placentero del recuerdo desvio la vista y no veo a mi amigo que hasta hace un instante estaba viendo unos cojines " CULOSH". Miro a derecha e izquierda y no está. Salgo a un pasillo enorme y no veo a nadie, chillo y nadie me oye; enciendo una motosierra de la sección de herramientas y nadie acude. Esa es la prueba definitiva de que comienza mi pesadilla de nuevo después de 40 años...
Sentado en un puff de piel de cabrito nórdico he decidido plasmar mi experiencia en un cuaderno de bitácora usando un block de pedidos y un lápiz de carpintero que he cogido de un estante. Mayormente por si no me encuentran dejar constancia de las penurias que pasé y dejar lo escrito por si lo leen futuras generaciones.
Nota del escritor: La imagen es la foto mia que portaban los empleados.
Continuará...
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