Tu fortaleza te habla y te dice y tú la oyes, ahora permítete hacer lo que te nazca; vomita el arte que corre por tus venas, hazlo, ahora, porque ese, es un privilegio incomparable en un mundo donde pocos pueden darse el lujo de decir a viva voz lo que sienten. La cultura ideal nace de la imaginación, es energía etérea, efímera. Solo tu pidiendo ser sin dar explicaciones.
¿Qué se puede hacer ante tanta necedad, cuando el corazón se desbordada en temperamento delirante, pasión inquietante e irreverencia irremediable?
Pagar precios, todos los que sean necesarios, por la osadía de no seguir la norma. Al final ningún precio es tan caro como la tristeza de morir con las alas rotas.
Yo de cultura ando lo justo como para el gasto de la casa pero lo que si digo y creo es que no escribo por narcisismo ni busco aplauso alguno, si acaso despertar sonrisas y alguna cavilación sesuda; casi me obligo a escribir venciendo mi natural pereza. No soy un verso suelto, soy más bien una traca de contradicciones, aciertos, miedos, errores y chorradas. Y en estos tiempos crispados no me llega el alma al cuerpo, y no por mí, qué va, sino por la gente que quiero y el mundo que veo.
Creo que lo culto o inculto que alguien sea lo define la forma en que se relaciona con el mundo que lo rodea; si aprende de sus experiencias, si profundiza, si razona y actúa con más y mejor conocimiento cada día; sin importar cómo la adquiere. No es posible saberlo todo. Yo cualquier día daría todo lo que sé a cambio de todo lo que no sé. Así que no podemos juzgar a nadie por no saber de Averroes, por el tipo de lectura que hace o no hace. Yo disfruto mucho de la cultura en todas sus variantes, desde la ópera, del teatro, de la música clásica, de un buen libro etc... Disfruto mucho también un palo flamenco o el heavy metal; Bueno... menos reguetón.
Disfruto con la acidez sibilina de un cuento de Gloria Fuertes sin olvidar y obviar la pintura en toda sus variantes; Aunque confieso que en eso estoy pez. Sino tengo a alguien que si sepa junto a mí que me guie. La cultura o cualquier otro concepto así de vivo tomará muchas páginas para definirse, nunca estará completo ni será común a toda persona; tampoco hace falta.
Ser culto, o no; es tanto una cuestión netamente mental y personal como una evaluación de la sociedad en la que nos movemos. Una persona que tiene afán de superación y a consecuencia de ello está siempre en busca de mejorar sus conocimientos se puede definir como culta. Si me muevo dentro de un, o unos, cierto(s) grupo(s) sociales, políticos, académicos, profesionales, debo de buscar alcanzar un nivel de cultura que me permita, como mínimo, poder moverme dentro de esos grupos en forma natural.
La sabiduría comienza donde el conocimiento es abundante y precisamente no la encontraras entre cermeños vocacionales, cuñados de bar ni sinsorgos del cuarto cubata. El conocimiento se adquiere con experiencias de vida propia y ajena. La experiencia se transmite en alguna medida a través de la lectura, la escritura, pintura; la música y demás disciplinas y esas disciplinas nos da la posibilidad de comunicarnos con el mundo. Esa forma de comunicarnos con el mundo, equivale a nuestra cultura…
Yo ya pasé la línea de un viejo pájaro más que amortizado, más que dolorido, más que resignado. Pero tampoco soy de cafecitos al sol y a verlas venir, seguiré dando guerra hasta donde pueda y luego me iré a cocinar a otra parte, vete tú a saber dónde. Quizá donde me dejen 'cocinar" mis potajes de letras y estrellitas y volver mentalmente cuando olíamos a bebé, llevábamos pañales de gasa, nos ponían el chupete y, con suerte, nos cantaban una nana dulce. Nanas para dormir cuando lo que queríamos era vivir, berrear y tirarnos alguna pedorreta sin sonrojo alguno. “Anda, cariño mío, que te habrás quedado a gusto”.
¿Sabéis? Ya que casi escribo para mis hijos y nietos ( Para recordarles como decía al principio, que no moriré con las alas rotas). Solo lamento no haberle escrito más a mis padres porque, a veces, la voz no se me hace escritura y sale del cuerpo, y más siendo sabedor que la palabra escrita va que vuela, como esas golondrinas y vencejos que tanto me gusta ver volar entre balcones, cervezas con los amigos, charlas, rabietas de nietos y cenas de diciembre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.