"Podrán decir que no escribo, pero jamás se podrá decir que no escribí, o al menos lo intenté."
Como un musa de alas irisadas alzaste el vuelo,
manteniendo al viento la levedad tenue de tu intangible cuerpo.
Eres brisa reparadora cazadora de miedos,
voz de la levedad de cristalinos susurros,
anillados y enraizados en acariciadores dedos.
Huyes cabalgando en una nebulosa de rimas,
Dejando que el roce tibio de tu aura,
entierre en lo más profundo de la escarcha mis lágrimas.
A través de tu difuso cuerpo besé y palpé la felicidad.
Ahora; de nuevo inmerso en profundas simas,
siento crecer el olvido con mi soledad.
Se esfumó contigo el lago de colores arco iris,
hoy es tan sólo una sórdida y negra caverna.
Y me aprisiona y ahogan las algas de su sombra,
La sombra de la certeza, verdad eterna.
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