Un mar de lágrimas corrían por las mejillas de Ángela cuando el agente de policía le mostró la foto del cuerpo de su antiguo novio, aquel que la abandonó por la cajera del supermercado del barrio; Estaba descuartizado y casi irreconocible.
-Qué lastima... sollozó cubriéndose parte del rostro con una mano.
"Qué lástima que no lo hice yo antes" pensó.
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