jueves, 1 de febrero de 2024

PATRIA.

Yo respeto a quienes hacen alarde de patriotas y jurandos. Pero para mí el tema patria es muy extenso y se puede sentir y encontrar en cualquier lugar y momento. Una patria puede ser una sonrisa más grande que un país y dos brazos amigos que te reciben y abrazan más fuerte que el palo de una bandera gigante. La patria puede ser ese montón de discos que has atesorado que contienen canciones en las que te quedarías a vivir. Y que escogiendo letras de algunas y juntandolas con otras letras de canciones conforman tu mejor himno.

Tu patria puede ser aquel rincón pequeño en el que fuiste feliz algún tiempo o esa casa grande llena de recuerdos buenos. La verdadera patria perdura incrustada en algunas ausencias añoradas y en esas cosas pequeñas cubiertas de polvo que todavía guardas con cariño en algún lugar de tu casa, y porque no... está también la patria en un estuche con compases, escuadra y cartabón junto a los tebeos  amarillentos que de vez en cuando relees y los sientes como si lo hicieras por primera vez.

Una patria puede ser una infancia, un camino, unos árboles que plantaste, puede ser un amigo, un padre, una madre, unos hijos, puede ser el futuro la patria la risa de un niño, y porque no, puede ser las fiestas de agosto en tu ciudad con toda la familia y los fuegos de colores restallando por encima de vuestras cabezas en el infinito cielo de una noche sin luna de verano... Una patria son las cartas y fotografías que tienes en esa caja de hojalata del armario, una patria puede estar en los viajes soñados que te quedan por hacer o puede estar en las felicidades que estás viviendo o en las felicidades pasadas que ya han sido o fueron o hubieron de ser y vives en esa esperanza de recobrarlas algún día.

Una patria cabe en tu biblioteca o el cine de tu barrio o ese cuadro pintado por un amigo tuyo que te gusta tanto, o recordar las frases de tu abuela, o una rendija por la que se cuela algo de luz, o puede ser la patria la primavera entera, o la sombra de una parra en julio o un gato que se roza contra tu mano, o un gorrión que se sienta a tu lado en la silla y parece que te quiere decir algo.

Una patria, tu patria, cualquier patria, está en tantos sitios y lugares y rincones y gentes y recuerdos y esperanzas y es tan íntima y personal y es tan nuestra y tenemos tantas y tantas patrias distintas que me cuesta mucho tomarme en serio a aquellos que parece que saben de qué hablan cuando nos hablan de la patria.Por eso otra de nuestras patrias, una de las más libres, inabarcables y luminosas, está en no hacerles nunca ni el más mínimo caso.

Nuestras buenas, variadas, numerosas y personales patrias no merecen tan pésimos y oportunistas moradores como esos que generalmente se auto-proclaman patriotas. Esos siempre se han quedado fuera de mis fronteras... ¡y mira que mis patrias son anchas y dentro cabe casi de todo!

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