sábado, 3 de febrero de 2024

TESTIGOS DE JEHOVÁ.

 

Pocas cosas han quedado de los años 80 como andar en bata de boatiné por casa; que los bocadillos de media barra de pan untada con mantequilla y azúcar y ver a los niños con el kimono de judo/kárate puesto paseando por la calle de la mano con sus madres.

Pocas cosas perduran de los años 80 como el revival este de Testigos de Jehová que vuelven a florecer -con sus trajecitos y sus puestitos con esos folletitos de: "Cursos gratis de Biblia", por Ned Flanders- de un tiempo a esta parte por las anchas avenidas, parques y calles de mi Motril.

En los 80 el cine nos acojonaba a medio mundo con los tiburones. La gente veía en los ochenta tiburones devoradores de hombres, mujeres y niños hasta en la piscina municipal de Motril (cuando funcionaba).

Primero no dejaban meterse a los pobres niños por el tema de hacer la digestión y después por los tiburones del Spielberg que se comen a la gente a bocados. Después nos vino un tiempo en que nos comuniquemos con civilizaciones extraterrestres avanzadísimas; mediante seis notas musicales con un órgano de esos Casio PT-10 que te regalaban por la comunión en los 80. Solamente aprendiste a tocar con él Carros de Fuego y con un ritmo pregrabado chungo de bossa-nova, ¿te acuerdas?

Después... Nos dio por creer que los arqueólogos era todos como esos que salen en los documentales de Egipto de Discovery Max: 20 años cavando con una cuchara en el desierto para encontrar una puñetera vasija rota a la que le falta el asa y ya no sirve para nada, ni para regalarle a tu madre por su cumpleaños, bien pegada con loctite, y así te ahorras un regalo.

Pero no... de repente los arqueólogos de Discovery Max corrían delante de piedras gigantes y peleaban contra tribus indias perdidas y nazis grimosos de gafitas esféricas y gabardinas Loewe mientras dan la vuelta al mundo con un látigo en el cinturón (y digo yo, ¿para qué coño querrá un arqueólogo un látigo? ¿Para agarrar mejor las momias y sacarlas de las tumbas sin tocarlas por lo de las maldiciones?)

Pero retomemos el momento testigos; Nada más enternecedor que esas señoras mayores todo emperifolladas Testigos de Jehová que se te acercan educadamente para darte un folletito de interpretación gratis de la Biblia y que a cambio solo te piden el 10% de tu sueldo y que les dejes el piso a los mandamases de la Orden cuando te vayas. Y a cambio de eso, te ofrecen el paraíso eterno. Yo creo que merece la pena, ¿no?, 70 metros cuadrados de piso a cambio de estar recostado rascándola toda la eternidad en el Jardín del Edén tampoco parece tan mal acuerdo.

📷 Yo tengo muy claro dónde hallar las grandes respuestas. ¡La ciencia y la filosofía para los tontos y los crédulos!

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