domingo, 20 de octubre de 2024

IMPROBABLE.

Hablar de un ahora hasta después es igual que decir siempre o tal vez ya nunca más o quizás un imposible. Puede acontecer un siglo,  surgir esperanzas, rechazarse un deseo, cuartear el sentido, obnubilar la duda, agriarse el pesimismo, retoñar abandonos, imponerse certezas, derretirse una desgracia, retroceder un progreso, alumbrarnos la sombra, perder la fe, acercarse el final, zanjar la lejanía, humanizarse un sueño o desangrarse la luz o abolirse una pena. Interrumpirse un odio, sucumbir la imprudencia. Presentarse la suerte, enamorarse el humo, encallar una nube,  asomarse un descuido, redimirse un relámpago, descubrir otra luna, pudrirse una promesa,  sincerarse el pecado, propagarse el cariño, nublar la intransigencia. Aumentar un rumor, extirpar la avidez, acomodarse el tedio, pretender la templanza, escribir un poema.

Un todo tan improbable como la misma nada. Puede sucumbir el instante, escucharse un idilio, enfriar la ternura, defraudarse la tierra. Infectarse el dolor, ahorcarse el abuso, hacerse cuerpo el aire, huir el firmamento, crepitar un abrazo, agrietarse un perfil, inflarse una calumnia, soldar la libertad, desandarse el camino, sobrevenir el triunfo, aceptar una culpa, desgastarse la historia, aullar el olvido, despoblarse la ausencia, borrarse una tortura, necesitar un beso, prohibirse la muerte, ablandarse el acero.  Se despliega un aroma, cicatriza un lamento, nos honra el enemigo, trascienden unas manos, ondea la paciencia, el mundo se ilusiona, reluce la amistad, se adormece el destino, el corazón se incendia, relincha el infortunio, la rectitud estorba,  la piel se deshereda,  se destruyen  leyes. los seres se admiran, la paz persevera.

Todo eso de un ahora hasta después.

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