Una noche más...El insomnio... Hacia mucho que no me visitaba.
Me acosté. Coloqué un almohadón en mi colchón y levanté los pies, relajé los nervios y me intenté concentrar. Pero no podía dormir. Pensé que al mantener los ojos abiertos, los párpados se cansarían, era natural y por simple gravedad, antes del amanecer estarían cerrados. Cada vez que abría los ojos veía la pesadilla de mi vida. El reloj no cesaba su anodina cadencia acompasada, su respiro infinito.
Probé a leer en la cama, a escuchar música relajante, a ponerse tapones en los oídos, me coloque un ridículo antifaz que tenía en un cajón pero me lo quité al instante. También pensé ver películas soporíferas de arte y ensayo tipo Akira kurosawa. Que tumban hasta a un elefante... Pero no hubo manera.
Y nuestra mente llegado el momento, empieza a tomar otro rumbo, se escapa. Empieza a relatar hechos pasados y otros que nunca pasaron, discute, recuerda, se asusta y vuelve a discutir. ¿Cuál es la necesidad? ¿Acaso no somos dueños de lo que pensamos? Es el único momento donde nuestro cerebro sueltan las riendas y los pensamientos empiezan a galopar sin rumbo y casi sin sentido. ¿Sera que durante el día barremos todas estas absurdas cuestiones debajo de la alfombra? ¿O simplemente las omitimos, buscando la opción ''recordar más tarde'' y ahí es cuando aparecen a la hora de dormir?
A través del delgado velo por cortina se filtró la luz azul del amanecer, un pálido rayo bañaba mis pies despojándolos del color natural. Casi no lo recordaba... Me siento cansado sin ganas de nada solo quiero unos minutos y unos renglones en blanco para expresar el vació que siento. Es extraño lo solo que te sientes en medio de multitud de personas... Los brazos me pesan y tengo la sensación que están como colgados de un hilo fino que en cualquier momento puede romperse y caerse del cuerpo.
la cabeza no sabe bien lo que piensa, mis pensamientos son como bandadas de pájaros, van de un lado a otro y yo no puedo controlarlos. Escucho y miro pero no oigo ni observo y mucho menos razono... Tengo la sensación que es un castigo... Seguiré pensando y escuchando el silencio a ver si me da respuestas...Mientras fumare otro cigarro... Mirare estas cuartillas en blanco y me beberé la botella de Pacharán...
De madrugada me levanté, rebusqué la cordura entre las sábanas blancas y encontré de nuevo como ya era costumbre en mi vida una noche negra, sombría, lenta y siniestra. Acostado con los ojos entreabiertos tantee si existía una mínima posibilidad de resurgir del pasado, presente y a veces del futuro. Pero no pergeñé ninguna estrategia por si esa posibilidad era viable. Porque la realidad es que la soledad, es compañera de las maquinaciones delirantes de un trasfondo absurdo y delírico. Mirando mi depresión a la cara, perjuré encontrar esa pizca de cordura para intentar trepar a lo racional, la conformidad de ese dibujo con que se contonea mi dirimir diario, que aunque desdibujado, aún conserva la silueta de mi vida.

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